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PEN: Entendimiento para frenar el caos
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Miembros del Proyecto de Entendimiento Nacional, PEN, promovido desde la Cátedra libre democracia y elecciones UCV, se manifestaron ante la dramática realidad que se vive en Venezuela  y  la necesidad de que el gobierno emprenda un rápido y diametral viraje en la política económica.

El PEN, en consonancia con su labor, el diseño de propuestas que respondan a los padecimientos del ciudadano, hace una serie de planteamientos, cuyo fin es emplazar a las fuerzas políticas a comprender la dimensión del caos y la urgencia de afrontarlo a través de soluciones conjuntas.

Es asombroso que el gabinete no reaccione ante la cadena de saqueos y protestas que se generalizan. La inercia del gobierno frente a lo que sucede es inédita y extravagante.

La reacción parece limitarse al uso de las latas de gasolina con las que pretenden atajar el incendio: los aumentos salariales. Todo el mundo sabe, particularmente los trabajadores, que se trata de falsos incrementos que intensifican la crisis. Lo más grave es que la hiperinflación es un mal del pasado, y así lo demuestra la variedad de casos que alguna vez se reportaron en la región.  El gobierno debería sentir una gran vergüenza ante los ojos atónitos del mundo, por haber ejecutado el milagro al revés. Se anuncia que la inflación del año que viene puede llegar a 40.000 por ciento, comparable a la Alemania prenazi.

Y si bien la responsabilidad política de esta tragedia inimaginable es claramente de la cúpula gobernante, hay un responsable ejecutor, una especie de verdugo, el administrador directo del drama cotidiano de los venezolanos: Alfredo Serrano Mancera, un asesor externo que vino  a desarrollar sus experimentos menguelianos con nuestra gente. Hace un par de años  declaraba que la totalidad de los ingresos del país entraban al gobierno, pero le molestaba que los bancos y el comercio se “quedaran con parte de la renta”.

Es decir, que para él no es suficiente que la sociedad venezolana no produzca nada, lo que asegura miseria extrema para la mayoría, sino que tampoco quiere que haya comercio ni bancos. El economista desea convertir el país en algo peor que Corea del Norte,  Somalia o Etiopía, solo falta ver los camiones de Naciones Unidas repartir arroz o granos. Esa sería otra de las herencias catastróficas de continuar aplicando el manual del español: la posibilidad de una hambruna.

Esta perspectiva no es ilusoria y lo repetimos: Venezuela vive el riesgo de la hambruna y del  surgimiento de un estado de violencia crónica que debemos impedir cueste lo que cueste. El liderazgo civil tiene  que evitar la posibilidad de que los militares intervengan para restablecer un orden perturbado, con personas desesperadas  porque no hay que dar de comer a los niños. Gracias a la receta de Serrano está desapareciendo la red de distribución de bienes y servicios que nos permitiría vivir en un país moderno. El presidente Maduro debe tomar muy en serio lo que ocurre y rectificar, y el país lo acompañaría.

Hace pocos años el liderazgo opositor decidió concentrar su mensaje en los problemas de la población y el efecto fue altamente positivo.  Hoy se requiere espíritu de entendimiento y disposición para contribuir a que el gobierno abandone la locomotora suicida en la que va montado y en la que nos lleva a todos.