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Saúl Cabrera: “Participación de 46 % es una derrota para el Gobierno”
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El presidente de la encuestadora Consultores 21 comenta que el hecho de que Nicolás Maduro haya sacado menos votos que los gobernadores en las elecciones regionales en 2017 es una situación difícil de digerir

Grisha Susej Vera | Distrito Capital | El Pitazo

Caracas.- La desconfianza en el Consejo Nacional Electoral (CNE), sin duda, caracterizó los comicios presidenciales del día de ayer. Más de la mitad de la población electoral no fue a votar y Henri Falcón, candidato que competía contra la reelección del presidente Nicolás Maduro, desconoció las elecciones antes del anuncio de los resultados.

Saúl Cabrera, presidente de la encuestadora Consultores 21, explica que los comicios presidenciales fueron una gran derrota para Maduro y un acto de protesta cívica de los venezolanos.

“Decir que la participación fue de 46 % es una derrota para el Gobierno y de lo que ellos habían anunciado. Horas antes habían dicho que la abstención había sido derrotada ¿Cómo quedó derrotada la abstención si fue mayor a 50 %? Incluso aceptando las cifras que da el Consejo Nacional Electoral, que generan mucha desconfianza, es una derrota que la participación haya sido menos del 50 %”.

Cabrera comenta que el hecho de que Maduro haya sacado menos votos que los que sacaron los gobernadores en las elecciones regionales en 2017 es algo difícil de digerir. Aclara que Maduro no pudo mover la maquinaria y contar con el apoyo que sí había tenido en otras elecciones. ¿Las causas? Cabrera las resume en dos: “Quizá porque al elector no sentir que hay competencia real, no se moviliza para ir a votar. Pero también se puede decir que la abstención, aunque parece una contradicción, fue una suerte de voto castigo para el presidente Maduro y para el Gobierno. Como uno la mire, es una derrota”.

La abstención como protesta
Cabrera aclara que la participación de los venezolanos en comicios presidenciales suele estar por encima de 70 %. Recuerda que en las elecciones de 2012 la participación fue de 80,56 % y en las del 2013 fue de 79,69 %.

La falta de credibilidad del CNE es, para Cabrera, la causa principal de la abstención. “El venezolano tiene todavía mucha desconfianza. El CNE lo demostró nuevamente. La rectora Lucena no dio un resquicio de posibilidad de que algo hayan hecho mal. Desde su visión, el proceso fue perfecto. No pareciera que este CNE tenga un mínimo de reconocimiento a las denuncias y al desconocimiento del proceso que expresó el candidato Henri Falcón”.

Además, el especialista señala que aunque hubiese existido un candidato opositor unitario y participación electoral, mientras no se diera un mínimo de condiciones en los comicios la oposición no hubiese ganado. “Las condiciones fueron muy precarias y los resultados son poco creíbles. Era muy difícil igual para la dirigencia opositora convencer al electorado de salir a votar. Es verdad, desde el punto de vista teórico, que hay un país mayoritario, cerca del 70%, que quisiera que las cosas  cambiaran, que Maduro dejara de ser presidente. Quisieran que cambie la política para que después cambie la economía. Pero es muy difícil lograr que ese electorado se movilizara por la desconfianza que existe a los entes electorales”.

La amplia diferencia de votos entre los candidatos: 6.190.612 para Maduro y 1.917.036 para Henri se debió a la abstención, explica Cabrera.  Comenta que Maduro movió todo lo que pudo, cerca del 20 % de la población que todavía apoya a Maduro. Pero, aclara, hubo una mitad de la población que no se movilizó. Este hecho no lo hace comparable con los otros comicios presidenciales anteriores.  Explica que las personas que no se movilizaron lo hubiesen hecho con un candidato unitario, con el consenso de todos los partidos de la oposición y, añade como la motivación más importante, si hubiese existido confianza en el CNE.

Cabrera concluye que hoy Venezuela se levantó peor que el 19 de mayo. No solo porque no hay ningún cambio en materia económica, sino porque se aproximan nuevamente unos meses muy difíciles políticamente, debido a la zozobra que sienten los venezolanos que en realidad quieren un cambio.