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Ser vegetariano se convirtió en una opción para los venezolanos ante la crisis económica
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El desabastecimiento y aumento constante de los precios ha hecho que muchos opten por una dieta a base de vegetales. Familias enteras cumplen su cuota de proteína con alimentos como la soya, los granos y los frutos secos. En comparación, es más económico si se prescinde de las carnes

María Jesús Vallejo | Distrito Capital | El Pitazo

Marcel Serrano tiene 30 años. Comenzó a incluir platos vegetarianos en su mesa una vez que contaba con poco dinero y lo que pudo comprar fueron algunos vegetales. Aunque no dejó la proteína animal de lado, cree que la dieta a base de vegetales, además de económica, le parece muy saludable. Realiza sus compras semanalmente en mercados de calles o abastos grandes, y si no compra carnes o embutidos, puede ahorrar hasta 100.000 bolívares.

Le tocó aprender muchas recetas y ser más creativo en la cocina. Ahora sabe preparar hamburguesas de granos, galletas de avena y arepas de maíz pilado. Como vive solo, los alimentos le duran suficiente. Por ejemplo, medio kilo de lentejas, que cuesta entre 15.000 y 20.000 bolívares, le rinde para seis comidas; un kilo de carne molida, que se consigue por un precio mayor a 50.000 bolívares, puede estar en su nevera hasta por tres semanas. Sin embargo, para una familia de cuatro personas, igual cantidad es utilizada en dos almuerzos.

En el Mercado Sipeco de Petare, José Luis del Brito tiene una carnicería desde hace 19 años. Lleva un registro detallado de los cambios en el comercio venezolano y explica que, desde 2016 hasta la fecha, los precios de sus productos aumentaron 1.700 %. Por ejemplo, el muslo de pollo costaba 2.400 bolívares hace un año, y 36.000 ahora. Para esta semana, los precios  de la carne roja están entre 34.000 y 62.000 bolívares, y varía de acuerdo con la calidad. Afirma que mucha gente optó por alternativas, como bofe, patas, hígado y corazón.  Y mucha más, simplemente, dejó de adquirir productos cárnicos.

Pedro Figueroa también trabaja a diario en ese mercado y vende granos y legumbres. Dice que, aunque su mercancía aumenta semanalmente, muchos de sus clientes sustituyeron la proteína animal por la vegetal, y que está acostumbrado a escuchar las formas que tiene la gente para reinventarse en la cocina.

Así lo hace Fabiola Bonet Martínez, que tiene 56 años y vive con sus dos hijos en la urbanización La bonita, municipio Baruta. Hace un año se le empezó a dificultar la comprar de carnes rojas, tanto por el precio como por el desabastecimiento; por lo que decidió, en sustitución, comprar soya texturizada, que le salía mucho más económica.

Cuenta que eso fue la excusa para cumplir su deseo de dejar de consumir proteína animal, aunque, hoy por hoy, en su despensa tiene huevos siempre que puede comprarlos. Además de la soya, compra vegetales, sobre todo los verdes, que tienen más nutrientes, como hierro y calcio. “No sé exactamente cuánto me ahorro, y aunque los vegetales ahora están caros, sí me salen más barato”.

¿Y la salud?
Ana Karelis Rodríguez, nutricionista clínica, asegura que es una forma de alimentación muy saludable y que, bien llevada, puede suplir todas las necesidades de nutrientes en el organismo. Lo que más importancia debe tener es la proteína, que, a falta de carnes, se puede obtener de la soya, los granos y los frutos secos.

En la capital, el precio de los granos oscila entre 12.000 y 40.000 bolívares, y los más caros, como los garbanzos, cuestan entre 50.000 y 55.000. En comparación, las carnes, que no bajan de 50.000, alcanzan para la mitad de las veces que los granos, de acuerdo con la experiencia de Fabiola.

El kilo de soya texturizada puede costar entre 18.000 y 20.000 bolívares en las manicerías y tiendas naturistas. Los frutos secos, como maní, nueces y almendran, se consiguen entre 4.000 y 40.000 bolívares los 100 gramos.

Además, se debe complementar con suplementos vitamínicos de B12, que están principalmente en la carne roja, y con muchos vegetales de hojas verdes para obtener calcio y hierro. Algo que se puede mantener en la dieta son los huevos, que, según la nutricionista, son una proteína ideal.

Tanto Fabiola como Marcel aprecian los beneficios del vegetarianismo en sus bolsillos y en su organismo.

El Pitazo