Nacional
Violencia adolescente
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El pasado 20 de febrero dos jóvenes, Yamir Tovar y Luis Fabián de 22 y 21 años respectivamente fueron sometidos por un colectivo armado de la zona de Catia y asesinados con disparos en la cabeza. Sus cuerpos, amordazados y maniatados fueron encontrados en Los Flores de Catia. Un día antes otros dos estudiantes merideños, José Daniel Farías de 20 años y Julio Alejandro García de 22, fueron encontrados en la carretera de Santa Bárbara del Zulia, sus cuerpos maniatados y signos de tortura recibieron varios disparos en la cabeza. Familiares y testigos aseguran que los jóvenes habían sido detenidos por la policía pero nunca llegaron a un destacamento policial.

 

Ambos sucesos ocurridos en zonas distantes tienen rasgos comunes que identifican una calamidad que se ha instaurado en el país y en la que las principales víctimas son los jóvenes.

 

El Comité de Familiares de Víctimas (Cofavic) ONG dedicada a la defensa de los Derechos Humanos, en sus registros sobre violencia señalan que 68% de los homicidios que ocurren en el país en 2014 corresponden a jóvenes menores de 25 años.

 

Otra ONG, Cecodap, dedicada a la lucha contra la violencia en niños y adolescentes en su último estudio correspondiente a 2014, registra 5.456 casos de violencia contra niños y adolescentes, frente a 4.133 de 2013.

 

Jóvenes asesinados

 

En cuanto a las víctimas de homicidios de menores, el informe anual que realiza Cecodap precisa que en 2014 fueron asesinados 912 menores de 18 años. La mayoría ( 692) se produjeron por la violencia social que ocurre en las calles del país, especialmente en las barriadas populares. Llama la atención que 126 jóvenes menores fueron asesinados a manos de cuerpos de seguridad. Otro dato a destacar es que 47 de ellos murieron por violencia generada en el propio entorno familiar, seguido de 23 casos de crímenes pasionales y 5 homicidios en las escuelas.

 

De esos 692 menores asesinados por violencia en las calles, 15 fueron menores de 6 años, 12 muertes entre 7 y 12 años y 665 entre 13 y 17 años de edad.

 

Cabe resaltar que el estudio que hace Cecodap desde 1992, a partir del año 2005, se realiza a sólo través de la recopilación de casos registrados en 40 medios de comunicación a nivel nacional. Ello es así dado que a partir del año 2005 la data oficial de organismos como el CICPC, Ministerio Público y otros entes de salud y educación se han hecho poco transparentes o no actualizan su data regularmente.

 

De manera que sólo se registran los casos denunciados públicamente, de lo que a su vez se infiere que las cifras de violencia son mucho más altas que lo recopilado en ese estudio.

 

La tendencia al aumento de los homicidios en niños y adolescentes se viene conociendo desde 1992. Ese año el CICPC registró 240 homicidios, 20 por mes. En 2002 el CICPC registró 1.056 homicidios también de menores que significan 88 casos por mes. En 2008 subió a 1.332 para 111 casos por mes. En los años siguientes ese organismo policial no se ha vuelto a publicar más estadísticas sobre ese tipo de homicidios.

 

Funcionarios agresores

 

Un aspecto destacado en los informes de Cofavic ha sido el “uso excesivo de la fuerza” o las llamadas “ejecuciones extrajudiciales”.

 

La ONG indicó un aumento de 52% en esta modalidad de delito policial respecto al año 2013. En 2013 hubo 669 ejecuciones y en 2014 se produjeron 1.018 casos.

 

El cuerpo policial que aparece con más homicidios es el CICPC con 47%, las policías nacional y regionales 41% y la FANB 8%. La mayoría de dichos asesinatos ocurre durante operativos especiales.

 

Por su parte los registros de Cecodap de 2014 en esa materia indican que 126 menores fueron asesinados a manos de fuerzas de seguridad, de los que 122 eran adolescentes y 4 niños.

 

La mayoría de ellos en presuntos enfrentamientos policiales y en segundo lugar durante las protestas contra el Gobierno.

 

Freddy Bernal quien preside La Comisión Presidencial para la Reforma Policial, reconoció los pocos controles que existen a la hora de reclutar candidatos para formar parte de las policías y la existencias de bandas criminales dentro de los cuerpos policiales.

 

En el caso de la PNB afirmó que: “durante el proceso de reclutamiento de los candidatos a la PNB entraron un número de homicidas y narcotraficantes que pese a no tener antecedentes eran criminales.

 

En un balance presentado indicó que durante la intervención de once cuerpos policiales, se desmantelaron 9 bandas y 57 oficiales han sido imputados. “Hemos encontrado 600 armas extraviadas, que seguramente fueron a manos del delito, tenemos a la Fiscalía y vamos a imputar a los responsables”.

 

 

 

Delincuencia juvenil

 

De los casos de violencia recopilados en el estudio de Cecodap para 2014 se identificó gran número de menores que incurren de delitos. La mayoría (833 casos) han participado en robo, 306 en narcotráfico y 264 en homicidios y el resto en porte de armas, secuestro y otros delitos. Destaca que un número creciente de delitos ocurren en las escuelas públicas como robos, abuso sexual, heridas con armas de fuego o armas blancas, bandalismo y homicidios.

 

Cifras oficiales

 

La última data oficial sobre la violencia en Venezuela corresponde al estudio de Victimización que realizó el Instituto Nacional de Estadística en 2009. En dicha encuesta nacional el organismo oficial ofrece la cifra de 19.113 homicidios en ese año. Para 2014 las cifras extra oficiales de las ONG registraron cerca de 24.500 muertes violentas.

 

Es de destacar que el mencionado estudio del INE registra para ese año 332 homicidios en menores de 14 años (1,74%) y entre 15 y 24 años 6.998 homicidios (36,61%).

 

Según los datos del Fondo de las Naciones para la Infancias, (UNICEF) Venezuela está entre los tres primeros países del continente que con la mayor cantidad de homicidios entre niños y adolescentes junto a El Salvador y Guatemala, siendo en estos países la primera causa de muertes entre los 15 y los 19 años.

 

Hay que reflexionar

 

Fernando Pereira, directivo de Cecodap, explica que las muestras estadísticas nos están indicando un incremento en el uso de la fuerza por parte de los organismos de seguridad que tiene que ver con un aumento general de la violencia. Ello debe hacer reflexionar a las autoridades sobre el clima de conflictividad que está viviendo la población. Advierte que no podemos desconocer que los datos están indicando que cada vez hay una mayor participación de adolescentes en actividades ilícitas, en hechos de violencia, en secuestros, robos, narcotráfico y asesinatos, que evidentemente hace que las posibilidades de estar expuestos para ese segmento de la población sea cada vez mayor.

 

Estos estudios, alerta Pereira, son actualmente como una voz que clama en el desierto, pero seguiremos insistiendo. Una de las fundamentales recomendaciones que hace la ONU a todos los estados, a parte de manejar esta información, es contar con un coordinador de lato nivel o autoridad que pueda coordinar las acciones que se requieren emprender para poder abordar eficientemente el problema de las violencias en sus múltiples manifestaciones. Eso en Venezuela no lo tenemos. Y si hablamos de aspectos policiales nunca se ha planteado nada focalizado en esa población joven.

 

Indica el especialista que La Gran Misión a Toda Vida planteaba en algunos puntos específicos relacionados con niños y adolescentes pero se quedaron en la declaración más que una política efectiva.

 

“Tenemos esa población especialmente vulnerable, cuando vemos que la tasa nacional siempre duplica al resto de la población y en ella encontramos que los jóvenes son la población con menos calificación, con menos experiencia. Si no están estudiando o no tienen formación laboral, no tienen acceso al empleo, están más expuestos” señala Pereira.

 

Advierte el directivo de Cecodap que con el tema del desarme no hemos tenido resultados efectivos, la mayoría de las muertes están ocurriendo con armas de fuego, muchos de los casos están vinculados al tema de las drogas. Ello tiene que ver con formación, con cultura, deportes, con empleo, con seguridad social, que nadie los está contemplando. De allí que plantea que lo primero sería admitir que tenemos el problema, y después reconocer que las medidas que hemos tomado no han dado respuesta. Sostiene la necesidad de hacer que conjuguen los distintos factores que están involucrados.

 

Con Información de: EL Universal FO