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Virgen del Valle renovó la fe y esperanza de sus devotos
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La Asunción.- Con la lectura del mensaje del Obispo electo de Margarita, Fernando Castro Aguayo, se inició la Santa Misa en honor a la Virgen del Valle por los 104 años de su Coronación Canónica.

“Pido a la Madre María en su advocación de la Virgen del Valle que sea la promotora del clamor del Santo Padre y la Iglesia, para que transforme nuestros corazones y que cada uno se disponga con acciones, gestos y palabras a favor de la paz. Si somos generosos moveremos el corazón del Señor para alcanzar el don de la paz, porque con ello llegarán otros bienes, el gozo y la alegría del espíritu tan necesario para las familias que padecen los rigores de la guerra, la ruina física y moral”.

Castro Aguayo agregó “elevemos fervorosamente nuestro sacrificio y pensemos que de nuestra respuesta depende la paz en Siria, el Medio Oriente y el mundo. Estamos seguros que la Virgen escuchará el imperioso ruego del Papa. Pidamos a la Virgen del Valle que mueva los corazones de los hombres de nuestros tiempos para alcanzar la paz”, dijo.

La misa de aurora que precedió la homilía presidida por el Obispo de la Diócesis de Maracay, Rafael Conde Alfonzo, estuvo como todos los años plena de feligreses que antes del amanecer ya ocuparon los espacios en la explanada de la Basílica Menor para ver desfilar la Sagrada Imagen, adornada para la ocasión con orquídeas salvajes y lirios rosados.

Con miradas al cielo en señal de ruego, en muchos momentos los feligreses dieron muestra de su fe, sin embargo la espiritualidad se convirtió en aplausos cuando el Padre Luis Eloy Serrano, Párroco rector de la Basílica, hizo su petición “bendice nuestro país y salva a Venezuela como lo hiciste durante la batalla de Matasiete”, clamó.

El Presbítero recordó que la Virgen, no ora por sí misma, “su oración es para nosotros y nos enseña con ello primero, que debemos tener fe porque nada es imposible, segundo a tener esperanza y saber que Dios actúa en su hora y, tercero a saber obedecer”.

La presencia de miles de personas ratificó la fe. Pago de promesas, recibir bendiciones, hacer peticiones, es el objetivo de los fieles, por eso aunque el 8 de septiembre es la fiesta central, hasta el 1 de diciembre cuando nuevamente la imagen vuelve a su nicho, son continuas las visitas a la Basílica en el Valle del Espíritu Santo.

 

 

Con Informacion de: El Universal Ana Arias/ Claudia Hernandez