Opinión
Abstención suicida
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La gran fortaleza que tiene la oposición democrática de Venezuela es que somos mayoría, pero esa clara voluntad de cambio solo se traduce en triunfos si la dirigencia opositora se decide de verdad a motivarla con su ejemplo y mensaje unitario, a organizarla y a movilizarla, para conducirla a las victorias que necesita y merece la mayoría del pueblo venezolano.

Cuando un grupo de partidos y dirigentes de la oposición llaman a la abstención para las próximas elecciones municipales, donde también está en juego la Gobernación del Zulia, le están adelantando el regalo de navidad a Maduro, porque en estas circunstancias, abstenerse sin proponer un plan alterno para  lograr el cambio, es no darse cuenta de que quien se abstenga en las próximas elecciones está votando por el Madurismo, porque le está regalando sin luchar la Gobernación del Zulia y todas las Alcaldías del país; lo que hará más fuerte al gobierno como lo hizo la abstención en las elecciones legislativas del 2005, que le entregó ese poder al oficialismo y le facilitó poner el Poder Judicial y el Electoral a su servicio. Esta reflexión la expreso como un llamado a la rectificación a mis compañeros de lucha en favor del cambio democrático, y también al pueblo que no soporta más la continuación de este gobierno para que cumpla con su deber  y salga masivamente a utilizar la única arma que tenemos los demócratas que es el voto.

Lo dicho anteriormente no significa que no estemos conscientes de las trampas y del ventajismo oficial en esta etapa oscura y totalitaria que sufre nuestra patria, y de la necesidad de que una de las líneas principales de acción de la unidad democrática sea la lucha a fondo por condiciones electorales que garanticen el libre ejercicio del voto y el respeto a la voluntad de los electores, pero eso no se logra no participando, porque entonces ni siquiera podemos demostrar el fraude y el gobierno no tiene necesidad ni siquiera de hacer trampas para ganar.

Cuando nos tocó ser parte de la dirección de la MUD siempre afirmamos y tuvo total apoyo, el principio de que la trampa está donde nosotros no estemos. Y eso se acaba de demostrar en las pasadas elecciones regionales, donde sí es cierto que nos hicieron trampa en el Estado Miranda, y nos atracaron en el Estado Bolívar al falsificar las actas electorales para quitarle el triunfo a Andrés Velásquez; también es cierto que en muchos Estados nos confiamos en que Maduro tenía el 80% de rechazo y por eso ganaríamos sin el trabajo que teníamos que hacer, y en muchos centros electorales no estuvimos presentes tal como lo hicimos en las elecciones parlamentarias del 2015, y en esos Estados se combinó el ventajismo y la trampa oficialista con la falta de organización y de unidad en la oposición.

El hecho de que el gobierno nacional esté utilizando una Constituyente fraudulenta e inconstitucional para irrespetar los derechos de todos, no debe conducirnos a embestirle a ese trapo rojo perdiendo el rumbo hacia nuestro gran objetivo que es el cambio político por la vía democrática. Ser pragmáticos para asegurar espacios en favor de los objetivos de la mayoría, no significa abandonar los principios que defendemos. Mientras que del otro lado, el ex Presidente Chávez se juramentó ante el  Congreso de la República y ante la que llamó “Constitución moribunda” para poder acabar con las instituciones democráticas, incluyendo al Congreso Bicameral, y la sustitución de la Constitución de 1961.

Desde su fundación y durante toda su actuación hasta lograr el gran triunfo en las parlamentarias del 2015, la MUD en función de lograr su objetivo del cambio democrático acordó por unanimidad y así consta en diferentes documentos, la estrategia de acumulación de fuerzas utilizando la vía electoral hasta lograr el poder político  e implantar un gobierno de unidad nacional como el único capaz de lograr la superación de la crisis hacia el progreso en libertad para Venezuela. Quienes hoy, esperamos que temporalmente, se han apartado de esa línea de acción, han incumplido ese acuerdo sin que la MUD lo haya modificado. Han olvidado que la vía electoral nos condujo a la gran victoria de Diciembre de 2015.

Tenemos la obligación ética e histórica de reconstruir la Unidad Democrática sobre las bases que nos condujeron a triunfos importantes, y restablecer la vía electoral como forma de lucha. Es una contradicción llamar a la abstención en las municipales y promover la participación en las próximas presidenciales. La abstención es desmovilización sin luchar, es una estrategia suicida para quienes queremos un cambio democrático. Para combatir la trampa hay que votar y estar presentes para defender el voto.

barbozaomar@yahoo.com

Omar Barboza

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