Opinión
CARADURA
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Nitruro de boro, grafeno, carbino; son los nombres que aparecen en la pantalla del computador cuando indagamos sobre los materiales más duros que existen. Mi curiosidad por ese tema surgió mientras observaba la reciente intervención televisiva de la presidenta del CNE. Y es que el caradurismo de la rectora Lucena impresionaba más allá de la indignación. Verla aplicar con tanta desfachatez y desvergüenza la Doctrina Carrasquero, me llevaron concluir que debe haber algo más que titanio.

Como algunos recordarán, Francisco Carrasquero, expresidente del CNE, instituyó la Doctrina de la “Tramparencia” o Doctrina Carrasquero. Según este singular paradigma jurídico, es deber del CNE retrasar al máximo la celebración de los referendos que se soliciten en contra del camarada presidente, jefe de la revolución.

La operación morrocoyuna que se despliega como corolario de la “tramparencia”, implica transgredir las normas. Total, si Bolívar logró que la naturaleza le obedeciera, cómo no van a poder sus dignos herederos sortear esos ridículos obstáculos que plantea el derecho burgués. Además, siempre estará el melifluo doctor Escarrá, o cualquier rábula de su especie, para desarrollar con elegante sabiduría, el principio elemental del caudillismo decimonónico según el cual “la Constitución da para todo”.

El doctor Carrasquero invocaba con frecuencia la irrupción de “circunstancias sobrevenidas”; con ello sentó jurisprudencia para justificar modificaciones arbitrarias de las normas. La doctora Lucena también enriquece el arsenal jurídico de la “tramparencia” con su revolucionaria interpretación de los lapsos legales. Dice la rectora: “allí donde diga ‘hasta x días’ o ‘dentro de los x días siguientes’ debe leerse siempre ‘al término de x días’; el principio de la celeridad procesal debe mandarse al cipote”.

Lo que no entiende la rectora es que mientras Carrasquero permitía que Chávez ganara tiempo, porque se fortalecía; ella lo que propicia es que Maduro lo pierda, porque se debilita con cada día que pasa. La doctora Lucena abusa de la paciencia de los venezolanos y será responsable ante la historia si la rabia que incuban las colas y alimenta el hambre, se transforma en furia ciega e incontrolable.

https://manuelnarvaez.wordpress.com/2016/08/10/caradura/

Manuel Narvaez

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