Opinión
CATCH AS CATCH CAN
Opinión

Durante los años 60 del siglo pasado y hasta principios de los 70, la lucha libre fue un espectáculo que capturaba la atención de muchos venezolanos. Un programa de televisión, Catch as Catch Can, transmitía en vivo los feroces enfrentamientos. Bassil Batah, El Dragón Chino, El Gran Lotario, El Tigrito del Ring, Blue Demon, El Chiclayano, Dark Búfalo, Iván el Exótico, Camba el Salvaje, El Gran Jacobo; eran algunos de los famosos gladiadores que entusiasmaban a la afición.

Los combates se escenificaban entre luchadores que peleaban “limpio”, los técnicos, y quienes peleaban “sucio”, los rudos. Los técnicos respetaban el fair play, mientras que los rudos no tenían ley ni continencia: golpeaban por la espalda, irrespetaban la campana, ignoraban al árbitro (o lo “compraban”), atacaban fuera del ring y, como solía hacer El Dragón Chino, utilizaban “sustancias prohibidas” que inhabilitaban al adversario.

Los venezolanos de este siglo XXI tenemos dos décadas contemplando el duro combate entre los técnicos de la oposición democrática y los rudos del gobierno bolivariano. Los rudos han impuesto su juego. Incluso cuando en el 2002 algunos gorilas de la oposición intentaron pelear sucio, el gobierno demostró que en ese terreno nadie le iguala.

Hoy la oposición yace en la lona, aturdida, desorientada, exhausta. Son muchos los golpes arteros, demasiada la trampa y la impudicia. Todo parece perdido, los sucios se aprestan para asestar el golpe de gracia… pero hay ruidos y movimientos inusuales en la esquina del gobierno; en las tribunas, la afición ya no parece apreciar el espectáculo que se le ofrece y el descontento, hasta ahora contenido, comienza a expresarse abiertamente en las localidades más baratas. También se dan a conocer las severas advertencias y las duras sanciones acordadas por la Federación Internacional de Lucha Libre en contra de los sucios.

Moraleja de esta historia. Primero: la pelea no ha terminado, el entorno está cambiando y también influye en el desenlace; además, aun en las peores circunstancias, los técnicos siempre reaccionan con una sorprendente capacidad para resistir y sobreponerse. Segundo: los gladiadores del gobierno chavista no fingen su maldad, como hacen los rudos en el show de la lucha libre; son auténticos psicópatas, esencialmente malos, mentirosos, crueles, sin sentimientos de culpa, refractarios a la empatía. Frente a ellos, la oposición ha cometido errores y mostrado serias limitaciones; por tal razón merece gran parte de las críticas de las que hoy es objeto. Pero también merece indulgencia, porque no es tarea fácil enfrentar tanta brutalidad, tanta maldad.

https://manuelnarvaez.wordpress.com/2018/03/21/catch-as-catch-can/

Manuel Narvaez

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