Opinión
Chelique Sarabia El contrabandista
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El 13 de marzo de 1940, en la antigua calle la Portada (Asunción, Nueva Esparta), nació José Luis Lares, hijo de Sebastián Lares y Francisca Rodríguez (partida de nacimiento). A los dos años su madre se separa y se traslada a El Tigre estado Anzoátegui, se casa con el trabajador petrolero José Santos Sarabia. Para estudiar en la Escuela de San Tomé, era requisito ser hijo de  petrolero, Chelique no lo era. Le sacan una nueva partida de nacimiento con su nuevo padre y se llama José Luis Sarabia. En ese colegio estudia primaria y bachillerato. Casado con María Jesús “Chuchita” Sifontes. 5 hijos, 8 nietos y 1 bisnieto.

Un comunista le canta al presidente Marcos Pérez Jiménez 

El año 1954, Chelique tiene 14 años, se gradúa de bachiller, muere su madre; va a Caracas a estudiar Petróleo, ingresa en la Escuela Técnica Industrial (ETI) de Los Chaguaramos. A los 15 años funda la estudiantina de la ETI, milita en la Juventud Comunista; entra al medio artístico.  Con su Mandolina lo contrata el conjunto Cantaclaro con Dámaso y Pascual García, “El Negro” José Quintero en el Bajo, Magdalena Sánchez como cantante. Ese conjunto cantaba en todas las fiesta donde iba el presidente Marcos Pérez Jiménez.

Recuerda que apenas entraba el presidente le cantaban “Conticinio”, y él bailaba con doña Flor. Cuando terminaba la pieza, le servían una copa de champagne y se dirigía a los músicos, saludandolos a todos; los saraos amanecía. Había un señor bajito, flaco, de lentes redondos que era el encargado que Chelique no se durmiera (era un adolescente). Alternaba los estudios con el trabajo.

Preso por la Seguridad Nacional

En noviembre de 1957, hay una redada en la ETI, y la Seguridad Nacional (SN) se lo lleva presos; al día siguiente en la reseña de detenidos, se encontraba el hombrecito de lentes redondos y al ver a Chelique, le pregunta ¿Qué haces tú aquí?, si tú eres músico, éste le riposta, sí.  Pero quiero mi patria. Ese día conoció la identidad de quien durante tres años le espantó el sueño, se trataba: del Inspector de los Servicios de la SN, Luis Rafael Castro (alias “El Bachiller”). “El Bachiller”, lo ayudó, se los llevó al aeropuerto y los montó en un avión de aeropostal que iba a Curacao, les dio 100 dólares a cada uno, le dijo: “en el muelle de hortalizas de Curacao, salen barcos para Venezuela, por esa vía regrese cada uno a su casa”.

Chelique contrabandista

En sus correrías curazoleñas conoce a los Curiel, los Irausquín y a un capitán de barco que trabajaba para Estilita Rojas de Torcat, pasando mercancía de contrabando (pantalones Ruxton, Brandy Felipe II, Whisky, cigarrillos Chesterfield, Queso de bola y holandés, etc.); dormía en el barco, se incorporó con ellos y esperaron el tiempo de carga y zarpe.

Inician el viaje, el mal tiempo no los deja entrar a Bonaire, siguen rumbo a la isla Las Aves; se guarecen en los manglares para esperar el cambio de guardia costera que les permita el paso hacia  Sotavento; aquí la guardia nacional inspecciona y no encuentra nada. Zarpan hacia Barlovento, los vientos huracanados, los obliga a entrar a Cayo de Agua en Los Roques, para seguir por el sur a La Orchila y de allí, pasar a Margarita, el mal tiempo los obliga a ir a Carenero de Los Roques. Conoció a Polo Rodríguez y sus hijos.

Polo le cuenta a Chelique, como se mueve el contrabando en Aruba, Curacao, Bonaire y de todas esas islas del Caribe, que vienen rumbo a Margarita “No se movía un solo barco que no tuviera el visto bueno de la guardia nacional”, decía. Llegan a su destino por la bahía de Pedro González, de ahí sacaban el contrabando en burros.

Preso en el correccional de Los Chorros

El 14 de diciembre regresa a Caracas y el 15, lo hacen preso, es menor de edad y “El Bachiller”, ordena que lo pongan a buen resguardo en el Centro Correccional de Los Chorros. El 23 de enero del 58, cae la dictadura, Chelique y otros, se escapan. Él se va a la Seguridad Nacional a ayudar a sacar los presos políticos, entre los que ayudó estaba un señor flaco, barbudo y torturado, era: Miguel Ángel Capriles, ahí nació una amistad hasta el último de sus días.

El Grammy

Fue muy gratificante para mi estar entre los invitados de Guillermito “Fantástico” González, en la atención que en su casa le hizo el pasado miércoles 4, a Chelique con motivo del Grammy que recibirá el próximo 18 de noviembre en Las Vegas (Nevada, oeste de Estados Unidos). Realmente fue una noche inolvidable, ver a Chelique cantar junto a Rudy Márquez, Henry Stephen, Raquelita Castaño, “El Pollo” Sifontes, “Toco” Gómez (quien hizo la primera prueba piloto de “Mi propio yo”), con el acompañamiento de ese grande del cuatro y la guitarra Luis Guillermo Rangel . Entre los invitados de ese atardecer estaban el Dr. Chan Chen, Australia y “Pinito” Gómez, José Eduardo y Armando Baralt, Francisco Hernández, “La Nena” y Mario Valdez.

Ese hombre sí camina

Chelique fue el creativo de un slogan en la campaña electoral de CAP (1973), pasa la factura de cobro por 50.000,oo Bolívares, el jefe de campaña era Morales Bello, éste le pide rebaja, y Chelique le dice: “Doctor, Usted me divorcio y me anuló una partida de nacimiento; me cobró 20.000,oo Bolívares y trabaje duro para pagarle, así que págueme mi trabajo”, CAP, lo miró y le dijo “David, no hay factura que no se cobre y cuenta que no se pague”.

Mario Valdez

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@marioevaldez
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