Opinión
CRECEN LAS TENSIONES
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CRECEN LAS TENSIONES

Congoja, rabia, frustración; pero también incertidumbre y miedo de cara al futuro. Esos son los sentimientos que, con creciente frecuencia e intensidad, brotan en nosotros cuando padecemos las colas para abastecernos; cuando esperamos semanas, meses, por un repuesto; o cuando constatamos, sin necesidad del indicador del BCV, nuevos y brutales aumentos de precios. Esos incómodos sentimientos se intensifican ante la clamorosa ineptitud del gobierno, ante su criminal indiferencia.

Los camaradas asiáticos, ante el debilitamiento del ritmo de crecimiento de la economía China hasta colocarlo por debajo del vigoroso 7% histórico, devalúan el yuan para dopar las exportaciones y recuperar la velocidad de crucero de su PIB. Aquí, ante la contracción de nuestra economía, pronosticada para este año alrededor de -7%, nuestros estrategas, sumidos en una parálisis reverencial desde la muerte del Gran Timonel bolivariano, no hacen nada. Lamentablemente actúan como aquellos deudos que no saben concluir la elaboración del duelo y dejan intacta la habitación del difunto en la espera del improbable regreso.

Mientras tanto, el nivel de malestar se intensifica y ya casi puede palparse físicamente. Crecen las protestas; San Félix y Sinamaica parecen ser la punta de un amenazante iceberg. Los asaltos a gandolas y camiones de distribución, algunos reales otros ficticios, emponzoñan las conversaciones, exaltan las emociones y perturban los espíritus. El escenario de una crisis de gobernabilidad comienza a ser considerado seriamente.

El gran aliviadero para tantas tensiones acumuladas, son las elecciones de diciembre. Es de esperar que el inicio de la campaña electoral contribuya a canalizar el malestar social de manera positiva, a través de la confrontación democrática. Bajo la actual circunstancia nuestro objetivo debe ser llegar sin mayores contratiempos a la decisiva cita electoral decembrina.

Manuel Narvaez

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