Opinión
DE LA TEORÍA, A CUMANÁ
Opinión

Cuando en el año 2004 el presidente Chávez solicitó al BCV que le entregara “un millardito” de dólares de las reservas internacionales; yo, formado como economista, sabía que la inflación subiría. Cuando en el 2005 la sabiduría inigualable e incontestable del Comandante Eterno cercenó la autonomía del BCV con una reforma de ley inconstitucional; yo sabía que la inflación subiría aceleradamente.

Cuando más adelante, en aquel mismo año 2005, la infalible sagacidad del mismo personaje eliminó en la práctica al Fondo de Estabilización Macroeconómica (mecanismo para ahorrar en la bonanza para los tiempos de escasez) para crear una inmensa caja chica presidencial de la cual disponer con total discrecionalidad, el FONDEN; yo sabía que la inflación subiría desaforadamente.

Finalmente (ya muerto el presidente Chávez y en funciones el heredero), cuando el 8 de noviembre de 2013 se ordena el Dakazo, aquella orgía de insensatez populista; yo sabía que la inflación saldría de madre incontrolablemente.

También conocía teóricamente las consecuencias de la hiperinflación. Sabía que durante la crisis de la entreguerras los obreros alemanes pagaban el almuerzo al tomar el desayuno para ahorrarse el aumento de precios de cada mañana; que el inútil papel moneda ere utilizado para tapizar paredes o como combustible para la calefacción.

Lo que no sabía era cuán desagradable es la sensación de vértigo que golpea en el vientre cuando el dinero no alcanza. La insoportable humillación de las colas. La desesperación por hambre. El negro absoluto de la incertidumbre. El desamparo frente al naufragio. La intensidad de la impotencia que se transmuta en volcánica rabia en contra de los responsables de la catástrofe.

Por todo eso que no sabía, Cumaná.

https://manuelnarvaez.wordpress.com/2016/06/15/de-la-teoria-a-cumana/

Manuel Narvaez

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