Opinión
Desarrollo Sostenible
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En Venezuela todo es urgencia, transitoriedad y parapeteo. Nuestro reto no es resolver los problemas, sino “buscarles la vuelta para salir rápido de eso” sin detenernos en las consecuencias; total, “el que venga atrás, que arree”. Impostura y precariedad; efectismo efímero del operativo e inocua heroicidad declarativa de las misiones. Actuamos como si el país fuera un campamento, decía Cabrujas.

Pienso en estas cosas en vivo contraste con la Cumbre de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible que se instalará mañana en Nueva York, en vísperas del aniversario 70 de la creación de la ONU. Mientras para nosotros lo pequeño e intrascendente posterga a lo importante, en otros lugares del mundo se realizan esfuerzos para abrir cauces al progreso y al bienestar duraderos.

En la mencionada Cumbre se aprobarán los Objetivos de Desarrollo Sostenible, un plan para los próximos 15 años, que servirá de referencia para que los países del mundo formulen políticas públicas destinadas a erradicar la pobreza, promover la prosperidad y el bienestar para todos, proteger el medio ambiente y hacer frente al cambio climático a nivel mundial.

Han transcurrido casi 30 años desde que el Informe Brundtland presentó el concepto de Desarrollo Sostenible: satisfacer las necesidades de la generación presente, sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades. Sin embargo, son muy pocos los líderes venezolanos, tanto en el sector público como en el privado, que entienden la realidad y la intervienen, de acuerdo con este paradigma.

Estudiar y discutir el concepto de sostenibilidad para comprenderlo y estar en capacidad de aplicarlo, es una tarea impostergable. Debemos prepararnos para conducir el proceso de cambio que el país necesita, porque no será tarea fácil transformar la Venezuela rentista y subsidiada, en una Venezuela emprendedora y sostenible.

Manuel Narvaez

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