Opinión
DESPOTISMO POSMODERNO
Opinión

El presidente Maduro luce cada vez más estrafalario en sus intervenciones públicas. El domingo pasado, recurriendo a la mentira y a las medias verdades, esgrimiendo estupideces como si fueran dogmas de fe, refocilándose en la vulgaridad y el mal gusto; parecía el bufón de la corte, una grotesca caricatura de sí mismo (caricaturizar lo que es de por sí una caricatura, aunque provoque pena ajena, no deja de ser una hazaña admirable) y no el jefe de estado que ofrece un mensaje a la nación.

Buscando explicaciones a la performance dominical, recordé la estratagema del loco que se untaba el cuerpo con excremento para hacerse inmune frente a quienes tuvieran la intención de detener sus desafueros. Cada vez con mayor frecuencia e intensidad, el presidente Maduro se empeña en hacerse odioso y despreciable; ha convertido el juego político en un chiquero con la intención de neutralizar a quienes conciben la política dentro del marco de las leyes y del respeto republicano por el adversario.

En esto último reside el drama de la oposición democrática venezolana. No hemos podido definir los medios ni encontrar el tono del discurso, con los cuales enfrentar al despotismo posmoderno que el comandante Chávez y sus herederos implantaron en el país. El despotismo que se combatió en la Guerra de Independencia era vulnerable frente al razonamiento lógico y la contundencia de la verdad; el despotismo bolivariano transcurre en la era de la posverdad, tiempos en los cuales la verdad,  empíricamente verificable, tiene menos valor que las opiniones basadas en creencias y en mitos. En este nuevo escenario resultan inefectivas las rutinas propias del modelo de democracia basado en el estado de derecho que concibió la Ilustración.

A esta situación del país, ya de suyo bastante compleja, se agrega un nuevo elemento: con el ascenso de Trump a la presidencia norteamericana, cabría la posibilidad de que se estructure una suerte de Eje Despótico Posmoderno Moscú, Washington, Caracas. Bajo esas circunstancias, para bien y para mal, el drama venezolano cobraría dimensiones globales.

https://manuelnarvaez.wordpress.com/2017/01/18/despotismo-posmoderno/

Manuel Narvaez

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