Opinión
Divide e Impera
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Es una frase que corre a lo largo de la historia. El hombre siempre ha estado en guerra y la violencia ha sido inseparable de la Humanidad, esta tallada en su ADN. Se le atribuye a Julio César, pero es apócrifa, no consta en ninguno de sus textos. Su práctica la utilizaban los romanos con los pueblos vecinos y firmaban con ellos convenios de convivencia individual de adhesión a Roma en los que concedían privilegios, para sembrar el conflicto. Pero quizás la estrategia provenga de Grecia cuando los líderes aprendieron de sus errores y aciertos en batalla, como en las guerras Médicas y otras, como se narra de las diferencias entre Temístocles y Milcíades. Algunos historiadores rastrean la frase en China, en la época del General Sun Wu (500 A.C) redactor de El arte de la guerra aunque no esté explícitamente dicha en su capítulo “Las cinco artes estratégicas” se deja entre leer. Es muy probable que Alejandro Magno la oyera en la India 330 a.C. Su sentido general es divide y vencerás una receta recomendada más tarde por Maquiavelo y utilizada por Napoleón como estrategia de guerra y política. En la fragua del fraude revolucionario criollo y con la democracia traicionada por tirios y troyanos se le quiso aplicar el truco infructuosamente a la oposición por años . Ahora la realidad es la antípoda y por eso el valor de la UNIDAD de los factores democráticos es tan importante que debe preservarse como un tesoro para lograr el país que queremos y no continuar con este hazmerreir mundial, la tragicomedia en la que nada el ave, vuela el pez y las gallinas cantan como gallos. Para defenderla debemos tener el carácter de Plutón y la estampa de Quimera en la mitología griega.

Je suis la revolution, la revolutión est morte

Habían transcurrido diez largos años de muerte, terror, hambre y persecución desde los sucesos de la Bastilla, cuando Napoleón dio el golpe Brumario, era el 9 de noviembre de 1799, cuando toma con las armas la sede del Directorio. Es el último de muchos inventos inútiles de los revolucionarios para continuar la farsa anti monárquica que culmina con su auto-coronación en Notre Dame, oportunidad en la que se le atribuye esta frase que hizo feliz a todo el pueblo de Francia, “Yo soy la revolución. La revolución ha muerto”. Cuando se pierde la autoritas y se agotan los recursos para continuar en el poder, no hay malabarismo posible que dé apoyo a tal aspiración. Todos lo saben. Otro invento: los jacobinos aprobaron un cambio en el calendario gregoriano e inventaron uno revolucionario republicano donde los meses se llamaban por el clima: octubre-noviembre eran brumario por la niebla, noviembre-diciembre, frimario, y junio-julio, termidor por el calor. Los días se llamaban según las frutas, flores y hortalizas de la temporada, por ejemplo el 25 de octubre gregoriano era 3 de brumario y se llamaba poire (pera). Napoleón termina con tales ridiculeces; (por estas tierras se le puso media hora más a los relojes lo que nos asocia con Afganistán que está allí cerca, a la vuelta de la esquina)

¡Ahhhh! otra frase que se le atribuye a Napoleon entre muchas “No interrumpas al enemigo cuando se está equivocando”. Eso está claro.

Recomiendo ver en el portal del Musée du Louvre el óleo de La auto-coronacion (Le sacre de Napoleon) de su pintor oficial, Jacques-Louis David.@mcarrillodeleon

Manuel Carrillo De León

Venezolano observador.
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