Opinión
El cambio esta en ti
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“Si queremos que todo siga como está, necesitamos que todo cambie”  dijo a su tío Fabrizio el personaje Tancredo en la Novela Il Gattopardo que escribió en 1958 Giovanni Tomasi Di Lampedusa  y se refería a la capacidad de la aristocracia siciliana de sobrevivir a los cambios de gobierno de esas islas Italianas. Desde entonces se usa en política  la infeliz frase cambio gatopardiano.

 

Sin pretender compararlo con la situación actual porque el plan establecido por la Unidad así lo establece, vale la pena  el siguiente referente histórico. El modelo rentista estaba colapsado desde 1983, cuando estalló el viernes negro. Fueron años de despilfarro de miles de millones de dólares de nuestro primer boom petrolero por un Estado centralista macrocefálico y una economía privada minúscula. El país quedó con el sabor de la riqueza súbita y después de la pobreza sobrevenida, como siempre ocurre en las economías hegemonizadas por el gobierno, unos cuantos se aprovecharon de sus relaciones mientras la  mayoría pagó las consecuencias de la irresponsabilidad y la corrupción. La gran diferencia con los momentos actuales es que aquellos eran días de democracia y estaban en vigencia  las libertades, aunque se cometieron delitos contra el país. No hubo ahorro, llegó la debacle petrolera y con ella el desastre. Mientras el chavismo, una ideología totalitaria y antidemocrática, aprovechaba las circunstancias para ir sembrando su plan macabro. Veinte años pasaron para que los redentores repitieran la historia pero peor, ahora con una democracia asfixiada con hambre, inflación e inseguridad depauperaron al país. Los resentidos ya en el poder despilfarraron, malgastaron y robaron diez veces más que en 40 años civiles de nuestra historia, en nombre de una “revolución” que ofreció el cambio. Alimentamos la mentira y perdimos una época de oro.

 

Corrupción en vivo y directo

 

Siempre me pareció un ridículo sin límites  eso de ministros  anotando  cuanta cosa se le ocurría y ordenaba el galáctico superior. Impresionaba el afán de la escritura y lo concentrado de los pensamientos, pero pasaban los años y en el festín presupuestario se ordenaban obras y traspasos infinitos de recursos a los  ministerios, las gobernaciones, las alcaldías y al estado paralelo, sin resultado alguno. Ahora tenemos cementerios de obras inexistentes o recién comenzadas con toneladas de cabillas y faraónicos anuncios oxidados.Tampoco estaban los reales. Pasaban como pasaban los años, rotaban funcionarios  y no hacían  sino quimeras. Llegué a pensar que en medio de los disparatados discursos, en sus nerviosos apuntes  lo que calculaban era cuánto se iban a ganar por cada obra fantasma. Estaba claro, los funcionarios sabían exactamente del fraude revolucionario y  practicaban en vivo y directo en la cara de todos los venezolanos las matemáticas básicas para sus negocios.

 

Nota: Necesitamos iniciar el cambio en nosotros, comenzando con  el regreso del comportamiento cortes y el lenguaje educado. Tantos años conviviendo con las costumbres y gritos de algunos Barbaros impregnaron su maloliente hablar. Promoverlo es el mayor compromiso con el país. El regreso a la civilidad es indispensable.

 

Según la tesis desarrollista la reeducación, la inserción y el trabajo productivo con inversión privada son elementos básicos para sacar del ocio a las fuerzas potencialmente productivas del país. Porque esta tan difícil de entender?

 

@mcarrilloodeleon

Manuel Carrillo De León

Venezolano observador.
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