Opinión
El discreto encanto de la inteligencia
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Siempre he pensado que el bien más preciado que puede tener una persona es la capacidad de generar credibilidad en los demás, porque quien genera confianza tiene un poder que lo pone por encima de tanto embustero y embaucador que nos circunda.

Después de dos décadas escuchando las más disonantes formas expresivas, muchos venezolanos terminaron por calcarlas, lo cual se terminó convirtiendo en una mala copia colectiva de comunicarse. Ser grosero y malhablado puede que haya servido en algún momento para producir beneficios políticos y adhesiones casi incondicionales, porque una mentira repetida muchas veces, tal vez sea creída por muchos; pero no de manera indefinida. La realidad suele imponerse y el “darse cuenta” del engaño en el cual hemos estado viviendo, se apodera cada día que pasa en la mayoría de mis connacionales.

Creo que ya hartos de escuchar ofensas y maneras escandalosas de expresión, se abre la puerta para que aquellas personas que hacen el papel de guías sociales, hagan el heroico ejercicio de hacer introspección y modificar el discurso. No se trata de expresarse en sánscrito ni de usar palabras extravagantes, sino de apelar a la amabilidad. Es tan sencillo como eso.

En lo particular, ya me chillan los oídos cada vez que escucho a un desaforado con micrófono en mano vociferando un discurso atropellado. En una sociedad cuyo caos bordea el surrealismo, nada más sano que apelar al discreto encanto del buen gusto, de la palabra correcta, la expresión respetuosa y el cultivo incondicional del respeto a los demás. La chabacanería no puede seguir siendo el norte en un país sediento por un liderazgo que tenga la capacidad de modificar su manera de vincularse con las grandes mayorías, y eso pasa por una urgente modificación de los modos de expresarnos.

Por sentido común sabemos que una forma agresiva de expresarse no puede ser respondida en el mismo canal, porque ambos elementos de la comunicación terminan por atropellarse y no se logra escuchar lo que el otro desea plantear, lo cual redunda en conflicto y confrontación. Cuando un grito es respondido por un grito más alto, la comunicación se desvanece.

Socialmente nos hemos fusionado con el caos y las líneas que delimitan orden-caos a veces pareciera que están desapareciendo. Si alguien quiere generar confianza en los tiempos que corren, creo que el camino de la palabra dura, la expresión confrontadora y el gesto desairado, no le dan ningún beneficio a la larga.

No se puede reinventar lo discursivo, porque a fin de cuentas la originalidad de la palabra es casi una quimera. Lo que sí se debe cambiar es la forma de oratoria con la cual se pretende conducir a la nación y en ello nos estamos jugando el porvenir. Cuando observo a gente que conozco como culta e inteligente usando un vocabulario chabacano porque con ello cree que va a ganar el apoyo de “las masas”, siento que hacen un triste papel que nos desfavorece y perjudica a todos.

Un cambio en la forma de expresarse de los líderes de la Venezuela del presente, es el primer paso para luchar contra la violencia que se apoderó del alma de la nación. El creer que el lenguaje duro lleva a la sumisión es una falsedad por una sencilla razón: el agresor termina haciendo que en el otro se acumule una cantidad de rabia, ansiedad y potencial cólera que tarde o temprano va a drenar. Cuando un río de agresividad se desboca, el objeto hacia el cual se canaliza el odio es absolutamente desconcertante, porque se puede volcar hacia los más débiles, pero también hacia los poderosos. Los caminos de la irracionalidad son muy difíciles de predecir y los ejemplos abundan a lo largo de la historia de la civilización.

La comunicación inteligente y acertada genera credibilidad y respeto. La expresión desaforada y hosca puede generar temor. Creer que se tiene lealtad por infundir miedo es abrir la puerta de la traición. Sólo la admiración, el respeto y el afecto son capaces de generar verdaderos vínculos de nobleza entre las personas. Tal vez el país que tenemos sea uno de los lugares del planeta en donde el liderazgo está mejor capacitado y formado. Es una de los logros de haber tenido un sistema educativo que, particularmente en sus más altos niveles, creó una movilización social que permitió que las personas de los más distintos orígenes pudiesen adquirir una formación académica de muy alta calidad.

El conjunto de excelsos centros de estudio, como las universidades autónomas, garantizaron la gratuidad de la enseñanza y permitieron que las personas de los más disímiles confines adquirieran un estatus de tipo igualitario que debe ser visto como el mayor logro de la democracia. Ser preparado intelectualmente y disfrazarse de arrabalero es un daño que se hace al espíritu de todos, incluyendo a quien practica este proceder. Un mal que, quieran o no, se terminará revirtiendo en contra de quien lo ejerza. El mal, a fin de cuentas, llama al mal. Nada nuevo bajo el sol.

@perezlopresti

Alirio Perez Lo Presti

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