Opinión
El guionista de la transición
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En iberoamericanos.com.es, mi querido amigo Alejandro Arratia reseñó desde España la reciente publicación de un libro biográfico sobre Torcuato Fernández-Miranda, cuyo título es el mismo de este artículo. El nombre de este personaje dice poco a los venezolanos, pero en España se le reconoce junto al rey Juan Carlos y a Adolfo Suárez, como los artífices fundamentales de la difícil, pero exitosa, transición desde el autoritarismo franquista hacia la democracia.
Ninguna transición es sencilla, antes bien, la complejidad es su signo: apagar el rescoldo de lo que fue implacable hegemonía sin que los últimos mohicanos se inclinen por una salida destructiva y suicida a la manera de Sansón, controlar a los energúmenos que quieren sangre y venganza, neutralizar a los oportunistas de última hora que quieren su fotografía como héroes de utilería. Pero también, tender puentes, facilitar la reconciliación, consensuar objetivos y políticas, propiciar diálogo y tolerancia, negociar acuerdos, sembrar la paz.
Todo indica que en nuestro país muy pronto comenzará la etapa de transición. Es evidente el creciente malestar de la población ante la escasez de los productos básicos, ante el aumento desaforado de los precios y ante el hampa que roba y mata. También irrita la corrupción desvergonzada, el abuso de poder, y ese discursito fastidioso, vacío, gesticulante y gritón. El punto de ebullición social está cada vez más cerca. Las elecciones de diciembre no harán más que confirmar el cambio que se ha producido en la opinión pública y que ya todas las encuestas revelan: en Venezuela hay una nueva mayoría.
Lamentablemente las transiciones políticas no siempre transcurren en paz, en muchas ocasiones se desatan los demonios de la violencia. Se requiere mucho coraje cívico, templanza y muy buenos guionistas para mantener la ruta del cambio por vía pacífica, constitucional, democrática y electoral.

Manuel Narvaez

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