Opinión
El paso de saturno
Opinión

Cinco días antes de que le cortaran la cabeza, Danton pidió a Robespierre que le bajara dos al Terror revolucionario en París con los aguillotinamientos masivos de enemigos reales e imaginarios entre la población. Ya iban por tres mil y la lista crecía. La violencia se les había ido de las manos y los radicales iban a acabar con todo lo que habían logrado contra la Monarquía Absolutista de Luis XVI. A Danton, líder carismático, héroe de los sucesos del 10 de agosto de 1792 y fundador junto a Marat de Les Cordeliers  (la Sociedad por el Derechos del Hombre y del Ciudadano) le tocó probar el sabor del acero afilado en la nuca, acusado junto Desmoulins y Fabre de antirrevolucionarios y de haberse vendido a los monárquicos. El mismo que votó por la decapitación de los Reyes.

Así son las revoluciones, como Saturno, se comen a sus hijos, exclamó. Luego fue el mismísimo Robespierre el incorruptible  al que le tocó  la hojilla. Porfirio Díaz el dictador,  tenía treinta cuatro años en el poder cuando Francisco Madero llamó al pueblo al “voto efectivo y no reelección” luego vino el Plan San Luis y así arranco la revolución Mexicana el 20 de noviembre de 1910. Inmediatamente el país se incendió con el llamado  y Díaz derrocado termina en exilio parisino. A partir de entonces la diversas facciones se disputaron el poder durante los siguientes  trece años y sus líderes fueron asesinados en la presidencia por sus anteriores compañeros de lucha armada, con la excepción de Victoriano Huerta, quien huyó oportunamente.  Madero (1913), Emiliano Zapata (1919) Venustiano Carranza (1920) Francisco- Pancho-Villa (1923) y Álvaro Obregón en el 28.

Sigue Saturno

Saturno hizo desastres en México pero esta vez desde las balas. De las revoluciones Rusa, China y Cubana hay demasiado que decir, sus resultados son la historia que no se pudo esconder. El mínimo común denominador fueron la muerte, la hambruna, la violación de DDHH y la persecución y eliminación física de la disidencia por millones. Ya no era Saturno, era la furia humana por el desprecio al diferente y al desconocido en nombre de la política. A la revolución criolla le dio insólitamente y desde hace tiempo, la idea autodestructiva de hacerse de los peores amigos del barrio mundial, los enemigos del bien, personas extrañas al venezolano que no sabían donde quedábamos casi literalmente y que dan terror sus ejecutorias con solo buscar sus nombres en Wikipedia, vivos y  muertos. Destaca e indigna que todos tienen la espada del Libertador.

Al igual que las mencionadas revueltas quisieron modernizar la receta del terror, la muerte, la inseguridad, la persecución y el hambre sirviéndolas  por gotas y en rebanadas para que no sintiéramos de inmediato los síntomas del plan macabro que no era otro que ahuyentar a los adversarios para entregarse a las fuerzas del mal, nacionales e internacionales. El país con las mayores reservas de crudo del planeta ayuda a  financiar la cruzada contra occidente, contra el bien y contra la humanidad post-moderna, pero se encontraron con la muerte, esta vez no del prójimo si no de su líder, con la corrupción de sus cuadros y fanáticos que no saben ni la tabla de multiplicar, mucho menos los secretos de la política civilizada, porque son exactamente lo contrario. Es tarde para continuar porque ya todos se dieron cuenta y los reyes están más que desnudos, pero la barbarie insiste.

El heredero

El heredero pretende hacernos la vida imposible ante el fracaso de su intento de terminar el plan macabro de su antecesor. Aparentan no  reconocer que en tantos años  la receta nos destruye y no debe quedar familia que no haya sido afectada por el tsunami revolucionario que quiso acabar con todo pero  no ha podido contra el alma venezolana.  Prepararnos contra el viento y marea que fraguan en su desesperación es la tarea. ¡Ahhh ….algunos dicen que fuimos secuestrados por una familia  y que el pago fue con petróleo y la liberación de la isla al mismísimos estilo de la guerrilla con empresarios, pero esta vez con todo un país. Habrá que revisar los múltiples convenios que se firmaron en secreto, a ver si no fue una entrega como la que hizo Ingrid Betancourt en el Caguán.

 

Recomiendo ver los óleos de Goya y Rubens de Saturno devorandona sus hijos, ambos en el portal del Museo del Prado

 

Manuel Carrillo De León

Venezolano observador.
40 Artículos
mcarrillodeleon
mcarrillodeleon