Opinión
El peligro totalitario
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En la reunión de la Asamblea Nacional celebrada el pasado 5 de mayo, se aprobó un Acuerdo propuesto por el Diputado Saúl Ortega para conmemorar el triunfo del ejército soviético en contra de Hitler hace 70 años. El proponente señaló el riesgo de que resurjan movimientos neonazis que utilizan la vía electoral para lograr sus objetivos totalitarios.
Nosotros compartimos la necesidad de mantenernos alertas para combatir los proyectos totalitarios, que presentándose como de izquierda o de derecha utilizan la vía electoral con el propósito de engañar a las sociedades en relación a su intención de fondo de establecer un régimen totalitario de origen electoral, pero que hace lo necesario para desaparecer la vigencia real de la democracia, empezando por irrespetar la libertad de pensamiento y asumiendo el control ideológico y burocrático de todos los poderes públicos.
En esta hora que vive Venezuela, es oportuno recordar lo que el diccionario de la Real Academia Española define como totalitarismo: “Régimen político que ejerce fuerte intervención en todos los órdenes de la vida nacional, concentrando la totalidad de los poderes estatales en manos de un grupo o partido que no permite la actuación de otros partidos”. Esa definición, al compararla con la realidad que hoy vivimos en nuestro país, que cada vez se aproxima más a la situación definida, merece un análisis serio de toda la sociedad venezolana y de quienes tenemos el deber de orientar el rumbo del país hacia su vida en libertad plena. Por eso ahora es importante señalar los elementos que nos permitan decir con fundamento que de no producirse un cambio político profundo en Venezuela, estamos ante el riesgo de que se consolide un régimen totalitario.
Hoy observamos en nuestro país coincidencias, que con sus propias características, se aproximan a varias de las conductas de los regímenes totalitarios, bien sean los del comunismo soviético de la época de Stalin, del nazi-fascismo, o del franquismo en el poder, las cuales nos generan las preocupaciones que expresamos en este artículo.
Por ejemplo, la función principal del Ministerio de Propaganda nazi consistía en controlar la prensa, la radio y la televisión. El régimen que hoy gobierna a Venezuela hace tiempo proclamó la “hegemonía comunicacional”; acabamos de celebrar el día mundial de la libertad de prensa con muchos medios de comunicación cerrados o demandados. El gobierno controla de manera directa o indirecta gran cantidad de ellos, además de los oficiales, y a pesar de la crisis que vivimos está acelerando la inversión en medios de comunicación oficiales, al punto de que en 2014 recibieron 5,37 millardos de bolívares más que en el presupuesto de 13 ministerios en el 2015. ¿Cuál es el propósito?¿Confiscar la opinión libre? ¿Evitar que se conozca su fracaso?
Es bueno recordar que entre los “11 principios de la propaganda” de Joseph Goebbels, Ministro de Propaganda de Hitler, están los siguientes: Principio Nº 1: de simplificación y del enemigo único, que consiste en “adoptar una única idea, un único símbolo; individualizar al adversario en único enemigo”. Cualquier coincidencia con aquello de una oposición supuestamente al servicio del imperio norteamericano, no parece una casualidad. Los principios: el Nº 3, de la transposición, que consiste en “cargar sobre el adversario los propios errores o defectos”; y, el Nº 6 que expresa: “si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad”. En relación a estos dos principios tampoco es casualidad que el actual gobierno, luego del fracaso de sus políticas económicas, se haya empeñado en inventar la guerra económica de la oposición, y a pesar de que nadie se lo cree, lo sigue repitiendo, para tratar de justificar la escasez y el alto costo de la vida.
Otra similitud del actual gobierno de Venezuela con otros totalitarismos, es la utilización de la justicia como instrumento de persecución política, lo que asegura que todo opositor que sea acusado por el gobierno sea condenado. En relación a este aspecto, debo hacer referencia al libro “Los Juristas del terror”, de Ingo Muller, que en el prólogo de su edición en español señala: “miles de personas inocentes privadas de sus derechos más elementales. Centenares de miles de seres humanos condenados por jueces y fiscales que actuaban aparentemente, bajo el imperio de la ley”. Se refería al poder judicial del régimen de Hitler.
La patria de Bolívar no puede ser sumisa ante el intento de imponerle un totalitarismo con disfraz de democracia participativa. Quienes estamos decididos a que seamos una nación de hombres y mujeres libres, tenemos un gran compromiso con el destino de nuestro pueblo. Las próximas elecciones parlamentarias son una gran oportunidad para revelarnos cívicamente ante la presente amenaza.

Omar Barboza

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