Opinión
En el jardín del nono
Opinión

Vaclav Havel es mi respuesta a la pregunta proustiana ¿cuál es el personaje político que más admira? Me impresiona y envidio el coraje tranquilo, la sobria entereza, con la que asumió su compromiso político. Por ello fue encarcelado. En la prisión escribió Cartas a Olga, un libro al que regreso con frecuencia. El talante pacífico de la Revolución de Tercipelo, lleva su marca.

Hace tiempo leí un ensayo en el que Havel comparaba la actividad política con la navegación entre Escila y Caribdis. De acuerdo con él, el objetivo de la política es buscar equilibrios entre pares antagónicos: libertad e igualdad, mercado y estado, democracia y eficiencia. Escila y Caribdis (el Chingo y el Sin Nariz) son monstruos mitológicos que acechan a los marinos para hacerlos naufragar. La tradición los ubica en el Estrecho de Mesina, entre Sicilia e Italia continental.

Evocaba estas ideas, imágenes y recuerdos mientras disfrutaba de la velada organizada por Margarita Gastronómica en la Pizzería del Nono Caló. El origen siciliano de este personaje afable, discreto y sorprendentemente activo para su edad, fue el factor desencadenante de la asociación de ideas.

No conozco Sicilia, pero el aroma del tomillo y del ajo con los que el Nono adereza sus aceitunas; el sabor anisado del hinojo en sus salchichas; y la sencilla perfección del atún escabechado con aceite de oliva, plumas de cebolla, granos de pimienta y hojas de laurel; son un regio pasaporte para vivir el Mediterráneo.

La tertulia fue animada por musiúes de la cocina en Margarita. Carlos Caló, el delfín del Nono; Isabel Alva, reina del rocoto y filósofa inca; Sergio de Uralde, vasco recién llegado que ya sembró su sangre en nuestro país; y Mauricio Dellaporta, quien lamentablemente partió hacia las profundidades abisales de las que habló aquella noche. Todos ratificaron su arraigo en esta Isla y su confianza en que vendrán tiempos mejores.

Manuel Narvaez

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