Opinión
En Tiempo Real. El decreto del horror
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Por, @carlosvalero08

Después de la derrota del oficialismo el 6D, Maduro y la cúpula del PSUV le vendieron al país que harían un profundo debate para encontrar las causas del descontento popular. El gabinete en pleno renunció y el país tuvo casi un mes sin saber cuál sería el equipo gerencial que se encargaría de enfrentar la mayor crisis económica de la historia contemporánea. De la expectación surgida en los días previos al nombramiento de los nuevos ministros se pasó a la frustración y la burla. El dream team que le devolvería a los venezolanos el buen vivir y la prosperidad, terminó siendo un equipo de bates quebrados, aprendices en materia de políticas públicas y con visiones encontradas que bien parecen de otro siglo, bien lejano al actual. Encargaron de la economía a un ortodoxo marxista sin obra ni pasado, que exhibe como logro intelectual ser un fiel creyente de la guerra económica y de la inflación inducida. Estos nombramientos son el antecedente del Decreto de Emergencia Económica, presentado el viernes 15 por Nicolás Maduro ante la Asamblea Nacional y que no dudo un minuto en calificar como el “decreto del horror”.

En materia de técnica legislativa, la exposición de motivos es clave al momento de producir un instrumento legal, llámese Ley, Decreto, resolución, ordenanza, porque expresa la sustancia de la materia en cuestión. En nuestro decreto del horror, todos los considerandos están orientados a seguir hundiendo al país en una visión equivocada que ha llevado a Venezuela a ubicarse en el sitial de honor en materia de inflación, más de 200%, escasez, improductividad, déficit fiscal por encima de 20 puntos del PIB. La situación económica del país es sin duda la más grave que se ha vivido en su historia moderna. La caída del ingreso real de los venezolanos se ubica en un nivel mucho mayor a lo experimentado en 1989 durante el Caracazo o en 1996 cuando se aplicó el ajuste económico después de la crisis financiera.

La motivación del decreto es una burla a los electores que el 6D rechazaron por amplia mayoría la excusa llamada guerra económica, los cantos de sirena que hablan de una invasión yanqui o el estúpido argumento de que para acabar con la revolución, el empresariado venezolano decidió suicidarse, hacerse un harakiri ideológico debido a que no soporta el bigote de Maduro o siente urticaria ante los mazazos de Cabello. Falso, el conjunto de políticas públicas erradas, que privilegian el control y la arbitrariedad de una burocracia voraz, son los únicos responsables de que en el país con las mayores reservas petroleras del planeta, nuestros hijos no tengan leche para hacer un tetero digno y el pueblo venezolano está muy claro en esto.

Pero como si los considerandos del Decreto del horror no fueran suficientes para salir corriendo a negarlo, el articulado es mucho peor. Maduro, que hasta hace apenas 15 días estaba habilitado para tomar medidas conducentes a resolver la crisis, ahora envía una especie de “súper habilitante” o “habilitante Imperial”, que le permitiría a sui gobierno tomar medidas al margen de la AN, de la opinión pública y del sentido común. A través de esta “habilitación” quiere disponer de todos los inventarios y medios de producción nacionales, es decir, acaba de plano con la propiedad privada con lo cual muy probablemente se lanza sobre Polar y las pocas empresas que han sobrevivido a la destrucción roja. Podría imponer un corralito financiero a los bolívares, para en la práctica estatizar el sistema financiero y desaparecer las distorsiones cambiarias e inflacionarias por la vía de acabar con la circulación de dinero e intentar “controlar” tanto la oferta como la demanda de bienes. Aunque parezca insólito, una receta parecida aplicó el Che Guevara cuando fue nombrado Presidente del Banco Central de Cuba.  No hay inflación porque no hay nada que comprar y no hay distorsiones cambiarias porque no hay nada que cambiar.

Maduro está demostrando que no tiene capacidad intelectual, política, ni ética para salir de la telaraña ideológica en la cual él mismo se ha atrapado. El domingo escuché a José Vicente Rangel en su programa de Televen hacer un llamado de urgencia a la sensatez y al diálogo productivo. Maduro tiene que reconocer sus errores, cambiar al equipo económico, comenzando por el ministro que le preparó ese espantoso decreto y asumir un verdadero diálogo con todos los sectores productivos, políticos, sociales, religiosos, culturales y académicos del país. El camino que marca el Decreto es mayor crisis, colas, hiperinflación, hambre y caos. Pareciera que los asesores de Maduro lo quieren fuera del poder. En términos médicos, nuestro mentado instrumento legal equivaldría a que un médico tratara una neumonía con baños de agua helada, corrientes de aire y exposición a otros enfermos. Es triste para todos, pero el gobierno se empeña en destruir la economía y la cultura occidental, aferrados a recetas anacrónicas y peligrosas. Ese decreto no puede ser aprobado por el bien de todos los venezolanos y ojala Maduro rectifique y nos ahorre una sobre dosis de mal vivir.

Carlos Valero

@carlosvalero08

Carlos Valero

Politico, politólogo (UCV) políticas públicas (IESA) Promotor de la Democracia Social. UNT. En Instagram @Valero_CarlosE y en Facebook Carlos Enrique Valero
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