Opinión
En Tiempo Real. El simbólico regreso de Rosales
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Días antes del regreso de Manuel Rosales al país, los rumores sobre su retorno ocupaban conversaciones en distintas esferas. De los muchos comentarios, me quedo con uno que a mi juicio resumía en buena medida el simbolismo de su retorno: “el regreso de Manuel significará en el imaginario colectivo un acto de rebeldía contra el miedo y la desesperanza que intenta sembrar Maduro en la sociedad. Es una forma de decirle al gobierno que no tienen el poder de detener el cambio político, que este país es otro”. Las palabras de Manuel y Evelin de Rosales sobre su regreso apuntan más a romper el escepticismo y marcar una ruta de retorno a la patria de los millones de venezolanos que prácticamente han huido del país debido al caos y el mal vivir del gobierno de Maduro y a la persecución y acoso de su padre político, el fallecido presidente Chávez.

La contribución de Manuel Rosales a las luchas democráticas contemporáneas es innegable. Logró sacar a la oposición del error de la abstención, que hoy todavía estamos pagando porque se le entregó el control institucional completo al régimen, y lideró la victoria del 2007 contra la reforma constitucional. Además durante los años de mayor fortaleza del régimen de Chávez, cuando éste tenía casi el control total de Venezuela, desde el Zulia, el estado con mayor peso electoral del país, se mantenía un gobierno democrático, popular, con una política social superior a la oferta demagógica e insostenible del gobierno central. No en vano, en el año 2009 Chávez se refiere a él como un peligro para la revolución, decretándolo el enemigo No. 1 del proceso, lo cual obligó a su exilio, a petición del partido UNT y de la mayoría de la dirigencia opositora.

He observado con asombro algunos ataques a Manuel porque supuestamente negoció con el gobierno y llega al país para dividir a la oposición. Terrible, como dentro del campo de las fuerzas democráticas se canibaliza a los dirigentes. Recuerdo las feroces críticas a Leopoldo López después de la salida y las críticas y laboratorios contra Henrique Capriles, porque supuestamente no defendió en las calles el triunfo contra Maduro. Parte de la anti política que llevó a Chávez al poder sigue operando en un sector democrático, que pareciera andar buscando un hombre de uniforme para enderezar los problemas del país. Muchos de ellos votaron y promovieron a Chávez como una especie de “gendarme necesario”, para después terminar tragados y perseguidos por su Frankenstein barinés.

Manuel regresa al país primero porque es su derecho como venezolano, que además ha demostrado su inocencia. De todo lo dicho contra Rosales en el expediente, sólo hay un juicio por el equivalente de 21 dólares al día de hoy, debido a una argucia legal calificada como inconsistencia en la declaración jurada de patrimonio, con el agravante que sobre esa supuesta inconsistencia se declaró y pagó impuestos. Ahí no hay elementos legales, se trata claramente de una persecución que fue ordenada por Chávez y que Maduro sigue haciendo, con lo cual profundiza el error en lugar de subsanarlo. Maduro ha demostrado que no posee personalidad propia, insistiendo y profundizando los errores cometidos por HCF.

Al momento de escribir estas líneas, Manuel tiene 25 días preso en el Helicoide, en la misma celda que mantuvieron encerrado a Ceballos. Sus abogados tardaron casi dos semanas en poder atenderlo y ha recibido pocas horas de sol durante su cautiverio. Su regreso se dio precedido de dos actos de masa gigantescos en la famosa calle 72 de Maracaibo (para muchos los más grandes que ha realizado la oposición en los últimos años) y diciendo a viva voz que viene a enfrentar al régimen y a contribuir con la victoria el 6D. A los que malsanamente quieren comparar su caso con el de Didalco Bolívar, les recuerdo que cuando Didalco llegó a Maiquetía, el aeropuerto no estaba militarizado, y el primer micrófono por el cual se dirigió al país fue el de VTV. Muy distinto a Manuel, recibido con un despliegue militar y policial exagerado, como si se tratase de un criminal de alta peligrosidad. No hubo micrófonos y mucho menos declaraciones, ni siquiera le permitieron hablar con su familia que lo esperaba en el aeropuerto internacional de la Chinita. Extraña “negociación”.

Manuel está convencido del triunfo el 6D, pero tiene claro que el peor enemigo del mismo es la desesperanza y el miedo que pretenden sembrar en el ciudadano, por eso se la jugó. Estoy convencido que a partir del triunfo en las parlamentarias se comenzarán a abrir las cárceles de los presos políticos y se crearán las condiciones para que cientos de venezolanos puedan regresar a su patria. Ojalá el ejemplo de Manuel sea seguido por muchos dirigentes que están desterrados. Debemos ratificar con los hechos la certeza del cambio político en el país.

Carlos Valero
@carlosvalero08

Carlos Valero

Politico, politólogo (UCV) políticas públicas (IESA) Promotor de la Democracia Social. UNT. En Instagram @Valero_CarlosE y en Facebook Carlos Enrique Valero

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