Opinión
Érase un lagarto inmenso…
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Espectáculo inconcebible en cualquier gobierno civilizado. El mandamás pecherea, estruja a todo el mundo a diestra y siniestra, golpea las olastratando de asirlas como quien se ahoga. El único gobernante del mundo que pasa una parte del tiempo en insultar y la otra en quejarse. En la calle los chistes corren. El dengue y la chikungunya son guerra bacteriológica, la inseguridad se debe a los paramilitares colombianos; inflación yescasez, resultado de la guerra económica. Las fallas de electricidad a una conspiración zoológica de rabipelados, iguanas, conejos, zamuros y otras especies subversivas. Los pelucones (?) son culpables de las obras inconclusas, las mafias sindicales quebraron Sidor y los apátridas se repartieron el botín de Cadivi. Estilo Nerón mientras el país se incendia, canta letanías trasnochadas de fidelismo.

 

La Asamblea Nacional como un gigantesco lagarto  o una boa constrictor en su sopor canicular, lista a devorar opositores, un ministerio carnívoro y grande. Cueva de los fámulos rojos que, inútiles para hacerse elegir, están gracias a que los estrategas del abstencionismo opositor le regalaron al gobierno la unanimidad en 2005 para fabricar mayorías sin votos. Y los opositores resultan más que diputados, gladiadores en el Coliseo. Hay elecciones en 2015 con la enorme posibilidad de reducir al gobierno a sus exactos límites electorales. Por desgracia la disidencia no consigue qué inopia inventar (“la salida”, “la constituyente”, abstención, “renuncia”) para tirarse por el acantilado. En la mitología egipcia existía la figura de Shou, dios del aire, encargado de que el cielo no se desplomara sobre la tierra. Antes de él reinaba el caos. Shou representa la cordura, la mediación, el sentido de la realidad, y cuando no estaba reinaba la confusión

 

Beber vinagre

 

Los errores de los opositores históricamente pavimentaron el camino de las dictaduras en Venezuela. Desestimaron ingenuamente una metástasis del fidelismo cuando ya agonizaba en Cuba y había caído el muro de Berlín. Un diplomático gringo creyó que bluffeaban (“miren sus manos, no su boca”). Vargas Llosa escribió hace poco que el país marchaba a la dictadura ¿Es, sería, será, puede ser, una dictadura tradicional (Pérez Jiménez, Batista, Odría), o existe la voluntad de hacer una dictadura totalitaria como Cuba o Corea del Norte, con matices? ¿Es esa hipótesis viable en el tercer milenio? Connotados dirigentes políticos y expertos en Derecho Constitucional argumentaron que existía democracia porque había elecciones, algunos medios críticos, y los calabozos no estaban atestados de presos políticos. Hoy sorben su trapo de vinagre.

 

El socialismo del siglo XXI mantiene aspectos democráticos para exportación, que simulan equilibrio constitucional de poderes, representación, libertad de expresión, garantía a la propiedad y la morada.  Talmon explica en  Orígenes de la democracia totalitaria  quela implantación de la tiranía puede recorrer la vía electoral. “El proceso” aquí avanza hábilmente todos los días, pero su gestión lo deshilacha por otro lado. Y aunque la locomotora marcha, en sus rieles está atravesada la elección de 2015.  En una elección descentralizada, que son muchas elecciones, tienen las manos artríticas ¿Qué pasará ese día? Podrán las fuerzas de cambio materializar electoralmente el resentimiento popular o las inconsistencias opositoras habrán decepcionado tanto a los electores que castigarán sus candidatos?

 

No distraer de las parlamentarias

 

Si hubiera alguien entre los factores de distracción quien tratara de pensar en serio, debiera temerle a esta posibilidad más que al ébola. Serán elecciones dramáticas, cariadas, como en todas las autocracias, y traquearán las estructuras. Neuronas y hormonas en su sitio. Hay que lidiar con el misterio abstencionista y el vaudeville de los aprendices de brujo, que reconocen la naturaleza autoritaria del régimen, pero al mismo tiempo “exigen” condiciones electorales como las de Canadá. Ahora descubren la cuadratura del círculo: que el CNE contamina las parlamentarias, pero misteriosamente no la “constituyente”.  En el primer caso, existe el cable cubano, los hackers chinos, o extraterrestres que cambiarán los resultados, no así en el segundo. Los hijos de Castro construyen bandas violentas movilizadas, autoritarismos participativos, protegidas por un Estado policial, terrorista.

 

Quieren controlar lo que se debe oír o saber, aprender en la escuela y las propiedades de cada quien. Quieren un poder único para cambiar de raíz la naturaleza humana, crear una nueva civilización, una “sociedad justa”, “redimir al pueblo oprimido” y extirpar el “capitalismo” y suele ser necesario ahogar en sangre al “enemigo interno dirigido desde fuera”.  Por la gracia el totalitarismo se hundió en la incompetencia y la corrupción y no pudo hacer su Frankenstein moral, el monstruoso “hombre nuevo”. Trata de regresar de ultratumba y hay que trabajar sin dispersión para derrotarlo. Las elecciones de 2015 son una oportunidad. Safransky dice que la libertad es una oportunidad, no una garantía.

Carlos Raúl Hernández

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@carlosraulher
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