Opinión
ESCUDO Y ARIETE
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Imaginemos una fortaleza medieval con sus altos y gruesos muros; su puerta sólida, blindada. En su interior se atrinchera el tirano. El pueblo enardecido por tantos atropellos y humillaciones, habiendo perdido todo, incluso el miedo, se lanza al asalto de la plaza fuerte. El ariete sacude la puerta una y otra vez. Ante la inminencia del fin, el tirano y sus secuaces, sintiendo en las entrañas la gélida tenaza del terror, se defienden desesperadamente. El ariete sigue golpeando una y otra vez. La puerta cruje, se estremece; a la enésima carga, se desploma. Es el fin.

En la toma de la fortificación participaron, con desprendimiento y generosidad, impávidos escuderos y bizarros caballeros. También se recibió apoyo solidario de comarcas vecinas. Pero el centro de la operación fue el constante ir y venir del ariete.

En esta historia el tirano es, evidentemente, Nicolás Maduro; émulo del artero y despreciable príncipe Juan, el villano de aquella vieja serie de televisión, Las Aventuras de Robin Hood. El ariete es la terca insistencia en que la restitución de la democracia en Venezuela se logrará de manera constitucional y electoral.

Las elecciones son un medio y un fin en sí mismas. Un medio de lucha porque son al dictador, lo que el crucifijo es a Drácula. Y un fin en sí mismas porque son condición necesaria para la reinstauración y funcionamiento de un régimen democrático. Cualquiera que sean los eventos (negociación, implosión, pronunciamiento militar) que marquen la salida de Maduro, al final siempre habrá elecciones.

Bajo este gobierno despótico no sabemos si las anunciadas elecciones de gobernador se realizarán efectivamente en octubre. No sabemos cuánto ventajismo y abuso (inhabilitaciones, chantajes canallescos, cambios “sobrevenidos” de reglas) decidan aplicar a su favor. Tampoco sabemos si intentarán un fraude numérico masivo como el de la prostituyente para escamotear la rotunda victoria que tenemos asegurada. Sin embargo, cualquiera sean las circunstancias futuras, en este momento la mejor opción es arremeter con nuestro ariete: vamos a las elecciones, vamos a votar.

Más temprano que tarde, la puerta oprobiosa colapsará, los tiranos pagarán por sus crímenes, el país resurgirá.

https://manuelnarvaez.wordpress.com/2017/08/30/escudo-y-ariete/

Manuel Narvaez

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