Opinión
¿Golpe de Estado el 6D?
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Nadie sabe qué hará el 6D el gobierno que anuncia que “no entregará la revolución” (como llaman esta vergüenza), “hay que ganar como sea”. Como en Burundi o Costa de Marfil, amenaza con un golpe de Estado (“cívico militar”) acompañado del “pueblo”, lo que precisamente tienen en contra en 90%. Algunos opositores frente a esas amenazas, en vez de cerrar filas y amenazar, por su parte, con su arma de reglamento, el voto, la emprenden contra quienes dan la cara y los acusan de no saber qué hacer frente a esta eventualidad. Un comportamiento como el de quien le secuestran a su mujer, y se pone de parte de los secuestradores porque “le he dicho a esa gafa no se deje secuestrar.” Desde hace más de década y media, la oposición se enfrenta agónicamente al Leviatán totalitario que devora la libertad y la vida civilizada. Protestas, grandes marchas desmañadas, errores, aciertos, procesos electorales, artículos, declaraciones de prensa, radio y televisión, recorridos al país. Una pasión con uñas y dientes mantuvo a distancia, hasta ahora, el destino cubano.

Las bases de la lucha han sido el coraje y la desigualdad, el ventajismo y el abuso, en una refriega de opositores “armados más de valor que de acero” como decía Zorrilla, contra el dragón revolucionario amoral e inconstitucional. Así es en todas las luchas contra autocracias a lo largo de la historia. Por fortuna quedó atenuada la prédica que llamaban a abstenerse, porque “no había condiciones” y solo uno que otro excéntrico insiste en semejante cosa. El 6D no puede verse como un duelo al amanecer, con padrinos, pistolas calibradas, paltó levita y leyes caballerescas. Una esgrima olímpica en la que por falla técnica se gana o pierde la condecoración. La lucha contra las dictaduras es existencial.

La Unidad va de frente y da la cara

Quienes han dado las batallas se entregaron a fondo, en renuncia de comodidades o privilegios. Otros se han vendido roñosamente al gobierno, como varios hoy candidatos del MIN. Y muchos comen y callan. Pero la Unidad se mantiene, da la cara. Chilenos, argentinos, brasileños, cubanos desafiaron con el físico regímenes atroces sin “garantías” de Pinochet, Videla o Castro. Es defender la familia de un atraco o secuestro sin poder valerse más que de lo que se tenga a mano. A nadie se le ocurrirá reclamar al padre o la madre que se enfrentaron “que lo hicieron sin exigir condiciones justas” en la refriega, que no se plantó y dijo “¡iguáleme señor secuestrador. Si no lo hace me voy a mi habitación y lléveselos a todos!” ¿Es que David debió negarse a defender su tribu a menos que le pusieran “uno de su tamaño” y un árbitro imparcial? Hay que entender el despecho y la amargura de muchos por la derrota

Hay gente que lo único que ha hecho de vez en cuando es votar o ir a alguna marcha, y anuncia “no voto más. Perdí la esperanza”. Pero es traición en “expertos” que llenan la cabeza de los electores de inseguridad y obviedades rotundas. Sugerir entregas o trapicheos de Capriles, Falcón, Rosales, López, Borges, Ramos, Rondón, Márquez y tantos otros que se juegan el físico en esto, es más que canalla en boca de “conocedores”, que preparaban en 2013 la calumnia con el mísero axioma de “Capriles sólo pierde con fraude”. Perdió con votos de convencidos y de empleados públicos aterrados porque su voto no sería secreto, -gracias, entre otras, a prédicas de opositores-, mujeres que alimentaban sus hijos en la mano del gobierno, gente presionada y engañada. Es luchar en desventaja o entregarse. That is the question.

Gracias a los prudentes

Como escribió Spencer es “el Estado contra el hombre”. El gobierno dilapidó la renta petrolera para arrasar la democracia y logró un apoyo que ya se consumió y hoy tiene el agua al cuello. Crece el prestigio de los candidatos opositores en la antesala de las elecciones de diciembre, por el simple hecho de que el país ve el 6D como una tabla de salvación. Los venezolanos no quieren violencia y saben que un triunfo democrático recupera la lucha por la paz y la convivencia y otra será la historia.

No habría un CNE hegemónico, ni un Tribunal Supremo de militantes del PSUV, ni presos políticos. El gobierno aún más debilitado necesitará de la mayoría opositora para sostenerse y su peor escenario será que pretenda un arrebatón cuando tienen el país masivamente encrespado. El gobierno anuncia un golpe de Estado, que lejos de perpetuarlo haría que la ilusión revolucionaria terminara más ruinosamente. Es probable que se haya sostenido hasta ahora porque manejó hábilmente una ilusión de legitimidad basada en las elecciones. Las dictaduras dicen fundamentarse en el llamado al orden, la disciplina, la seguridad y los actuales desvencijaron todo en anarquía y el país se los reclama. Una dictadura maneta, incompetente, desorientada, inútil, terminaría como su caso más parecido: Perú de Velasco Alvarado. La refriega continúa a fondo, sin descanso, para recuperar la Asamblea para la democracia y para torcer la marcha económica. Hay que agradecer a los abstencionistas que se incorporaron a la lucha electoral o mantienen la prudencia. No hay cansancio ni desmoralización en los que luchan todos los días, porque nadie puede cansarse de respirar. Venezuela no será Cuba.

Carlos Raúl Hernández

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@carlosraulher
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