Opinión
Hacer lo correcto
Opinión

 

Tiempo atrás escuché a José Ignacio Cabrujas relatar lo siguiente: cuando José Tadeo Monagas ordenó  tomar por asalto al Congreso Nacional en enero de 1848, el diputado Fermín Toro se plantó frente al piquete encargado de ejecutar la medida, extendió la Bandera en la entrada del Capitolio y exclamó “¡No se atrevan a pisotear nuestro Pabellón!”. Desconcertado, el comandante se retira y da el parte al presidente Monagas, quien inmediatamente le instruye “No pises la Bandera, salta por encima de ella o pasa por un ladito. Toma el edificio como se ordenó”.

Esa anécdota, no sé si real o inventada por el recordado dramaturgo, ilustra la impostura y la hipocresía del poder autocrático cuando intenta guardar las formas, mientras vulnera principios fundamentales y burla la esencia de las leyes, para imponer su voluntad. Por ejemplo, cuando el gobierno de Nicolás Maduro mantiene la vigencia del Decreto de Emergencia Económica justificándose con una pirueta de rábulas, actúa con la misma desvergüenza y arrogancia cínica de Monagas.

La tentación de hacer lo que nos conviene y soslayar lo que es correcto, está en el fondo del debate que se desarrolla en la MUD sobre el procedimiento para cesar al presidente Maduro. La enmienda constitucional por su sencillez, sería lo que conviene, aunque para ello haya que torcer un tanto la legalidad. El referendo revocatorio es más complicado (4 millones de firmas y huellas dactilares para convocarlo, 7 millones 600 mil votos para ganarlo) pero siendo el mecanismo que prevé específicamente la Constitución para estos casos, sería lo correcto.

Creo que en esta decisión trascendental para el futuro de Venezuela, debemos controlar nuestra inveterada inclinación a “buscarle la vuelta” a la ley. Hacer lo correcto (la puerta estrecha, el camino angosto del Sermón de la Montaña) ofrece la base sobre la cual tomará soporte estable la reconstrucción del país.

Manuel Narvaez

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