Opinión
Hambre, desesperación y muerte en la cuna de la revolución
Opinión

Sabaneta, pacífica y laboriosa población, capital del municipio Alberto Arvelo Torrealba del Estado Barinas, elevada en la insulsa y  farisaica retórica de quienes desgobiernan a Venezuela a la condición de “cuna de la Revolución “ fue escenario de un trágico acontecimiento, cuando miles de sus pobladores desesperados por el hambre y las carencias básicas. Legado del comandante eterno nacido en esa población, se agolpaban, esperanzados en que un operativo de MERCAL, pudiera al menos suministrarles productos indispensables para su sobrevivencia, y lejos de recibir los beneficios del publicitado abastecimiento fueron objeto de gases lacrimógeno por las fuerzas de custodia lo que produjo lógicamente una estampida desesperada que se saldó con una humilde señora muerta y decenas de heridos algunos de ellos de gravedad.

 

Como nota tragicómica la actividad de la red pública expendedora de productos de consumo masivos, debía realizarse en la denominada avenida Pedro Pérez Delgado, nombre de un bandolero, cuatrero y tránsfuga, que varias veces cambio de bando, en las contiendas menores libradas durante la prolongada dictadura gomecista, y que luego solo por ser bisabuelo del “héroe inmortal de sabaneta “ fue elevado caprichosamente  a la condición de prócer libertario, cuyo nombre  profana incluso instalaciones militares del ejército venezolano.

 

Lo que paso en Sabaneta, incluida la lamentable muerte de la señora María Senobia Aguirre, anciana trabajadora, que se acercó al lugar en busca de los bienes ofrecidos para su subsistencia, y la  de los decenas de heridos, a pesar de lo triste y dramático, se ha convertido en parte de nuestro paisaje urbano, donde a diario millones de venezolanos tienen que durar largas y fatigosas horas a las puertas de mercados y centros de abastecimientos, encontrándose al final de la larga jornada o con una mezquina ración de los bienes procurados, o peor aún con la noticia de que estos se han terminado.

 

El caso de Sabaneta, a pesar de no ser distinto a hechos lamentables y trágicos que ya se han sucedido en otros lugares de Venezuela, cobra especial relevancia por cuanto esta meritoria población conformada en su mayoría por campesinos, artesanos y pequeños comerciantes, gente que vive de su esfuerzo y su trabajo, ha pretendido ser transformada en una especie de “santuario “ lugar de peregrinación, donde salpicadas de mentiras, medias verdades, y pocas cosas ciertas, pretenden explicarse las andanzas infantiles y juveniles, del caudillo, gracias a cuya obra ahora su pueblo natal tiene que agolparse hambriento a las puertas de abastos desabastecidos o de fallidos operativos de venta de productos necesarios para la diaria alimentación de hombres y mujeres, ancianos y niños.

 

Lo sucedido en Sabaneta, con toda su secuela lamentable y trágica debe ser incorporado a eso que llaman la herencia o el legado del comandante único, supremo y eterno, cuya desastrosa gestión, que incluyo el despilfarro de la más grande riqueza petrolera percibida en toda nuestra historia, termino  dejándonos como acerbo, un país arruinado y destruido, y a un Presidente incapaz e improvisado que ha permitido sin el menor propósito de enmienda, rectificación o cambio, que Venezuela se hunda en el caos y la desesperanza.

 

Cuando esta tragedia termine, dios mediante pacifica, electoral y democráticamente, lo mejor que pueden hacer los habitantes de sabaneta, es  aprobar que esa calle Pedro Pérez Delgado, que como escenario de dolor, tragedia y muerte hizo honor a su nombre, sea rebautizada con el nombre de María Senobia Aguirre, víctima de los infaustos sucesos y autentica heroína como todas las mujeres venezolanos, en la lucha por la subsistencia, impuesta por un gobierno cuyo deliberado propósito parece ser el de matar de hambre a todos los ciudadanos de este país.

 

Rafael Simon Jimenez

Ex parlamentario e historiador
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rafaelsimon57
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