Opinión
Jovito Villalba “Levántate pueblo”, “Es hora de ganar”
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La campaña electoral de 1973, fue dinámica, innovadora, un Carlos Andrés Pérez saltando charcos; Lorenzo Fernández con su muchachada; Paz Galarraga con la ilusión de recuperar la gran votación electoral que había sacado Luis Beltrán Prieto Figueroa; José Vicente Rangel  con el nacimiento del MAS y Jovito Villalba, el líder más carismático y mejor orador de todos los tiempos, ya se veía débil, físicamente desgastado, tratando de captar el descontento para arribar a la presidencia de la República, con los slogan “Levántate pueblo” y “Es hora de ganar”. Esa elección marcó su debacle electoral, pero siguió luchando por la democracia.   

Con sobradas razones dijo: “No soy hombre que se arredra ante el poder de los caudillos o de las roscas políticas, ni que se vende por el dinero de las oligarquías nacionales o extranjeras. Un político muere cuando traiciona los principios o se acobarda o se vende”. 

Pampatar de sus querencias

El 23 de marzo de 1908, en la calle Maneiro en una casa que aun hoy se conserva, a orillas de la playa en Pampatar estado Nueva Esparta, vino al mundo un niño que fue bautizado con el nombre Jovito Villalba Gutiérrez. Sus padres fueron Jovito Villaba Roblis (descendiente del militar y político Donato Villalba) y de doña Ángela Gutiérrez (Clarines). Las primeras letras las aprendió en su casa y la primaria la realizó en el colegio de Pampatar, inició los estudios secundarios en el Colegio Federal de la Asunción (se iba en burro desde Pampatar hasta La Asunción).  Entre los suyos le decían “Jovo”. Culminada esta etapa de los estudios entiende que el futuro que le espera en su tierra, era ser pescador o cuando mucho boticario como su tío, decide venirse a Caracas. Sus tíos le decían “Malancho”, es especie de un pescado o erizo de mar con puyas, al que era difícilmente pueden agarrar. 

Caracas, la Universidad y la política

Jovito Villalba, zarpa en un velero desde Pampatar hacia el Puerto de La Guaira, hace de cocinero, la travesía duró cinco días. Enrique Meléndez, en su Libro “Mi partido y yo, yo y mi partido”, relata que: “Al llegar a Caracas, Villalba se hospeda casa de Las Chacín, esquina de Las Mercedes. Las Chacín eran de Clarines y amigas de su madre Ángela, hermanas,… de Juan José Chacín, el padre de Jaime Lusinchi, .. y donde vivió hasta antes de los sucesos de febrero de 1928…”.  Se gradúa de bachiller en el Liceo Caracas, el director era Rómulo Gallegos.

En 1926, Jovito está inscrito en la Facultad de Derecho en la universidad Central de Venezuela (UCV); fue presidente del Centro de Estudiantes; sus estudios fueron interrumpidos en varias oportunidades, debido a su compromiso con la lucha social y sus ideales, el espíritu universitario lo acompaño hasta sus últimos días. “El día que muera me llevan al Pampatar de mis querencias”, dijo Jovito Villalba.

1928, el despertar de un pueblo y seis años de cárcel 

El 6 de febrero de 1928, en la celebración de la semana del estudiante, el bachiller Jovito Villalba, tenía 19 años de edad, fue escogido para dar  las palabras de orden frente al Panteón Nacional, pronunció un encendido discurso, dejo oír su voz de protesta. Rompió el silencio que el general Juan Vicente Gómez, había impuesto desde hacía 20 años, que había tomado el poder. Villalba ante los restos de El Libertador, invocó los valores bolivarianos, la democracia y la libertad. Ese día  se sintió el despertar de un pueblo, hubo desordenes, la gente salió a la calle, el gobierno quedo paralizado. 

Tiempo después, el mismo Villalba relata los hechos, dice que, a la semana siguiente comienzan las detenciones por parte de la Sagrada (policía política de la dictadura gomecista), y a él lo precisan en el Bufete del abogado Alejandro Pietri, donde trabajaba. Lo interrogan, ya tenían preso a Rómulo Betancourt, Pio Tamayo y Prince Lara (quien había roto una estatuilla del general Gómez), de allí son trasladados al cuartel  El Cuño (quedaba cerca del puente Guanábano). Los historiadores han catalogado ese discurso como “el primer grito de guerra de los estudiantes contra las dictaduras”. Sus participantes son consagrados como los líderes de “La Generación del 28”.   

Villalba 6 años presos y Betancourt 6 años en el exilio

Para el 7 de abril de 1928, Villalba se encuentra en libertad y se mete en la conspiración armada (la única que se le conoció). Estaban comprometidos en la revuelta, militares, empresarios y los dirigentes políticos y estudiantiles, consistía en tomar el cuartel San Carlos y el cuartel Miraflores, para sacar a Gómez del poder, pero un infiltrado (soplón) delata el golpe. Jovito Villalba vivía en un hospedaje conocido como “la pensión de las hermanas Alcalá”, ubicada entre las esquinas de Miracielos a Hospital. “Los chácharos” (así le decían a los policías gomeros), caen a buscar a Villalba, en ese momento se encontraba Rómulo Betancourt de visita, y sale huyendo, se escapa por el patio trasero de la casa. Villalba los enfrenta, habla de los derechos humanos y las libertades, “los chácharos” peinilla en mano, lo someten, lo arrastran por la calle, el hombre ensangrentado, soberbio, les gritaba improperios. De esa manera fue detenido el dirigente estudiantil, todo ese pueblo se solidarizó con él, lo llevaron nuevamente preso al cuartel El Cuño; luego a la cárcel La Rotunda y en 1930 lo trasladan al Castillo de Puerto Cabello. Cumple los 23 años de edad en la celda número 11 del Castillo, totalmente incomunicado y con unos grillos de hierro de 70 libras remachados a los tobillos. Villalba pasó 6 años en las mazmorras preso, Betancourt corrió con mejor suerte, paso los mismos 6 años en el exilio, en Costa Rica.  

Cinco veces al exilio y la lucha por la democracia

En 1934, es liberado de El Castillo de Puerto Cabello y desterrado al exilio en Trinidad. En 1935, junto a Miguel Otero Silva, Salvador de la Plaza y otros, integran el Buro del Caribe, donde le hacen oposición a Gómez en el exterior. El 14 de febrero de 1936, Villalba tiene 28 años, y ya es una leyenda, su experiencia en la cárcel y el exilio lo han hecho un hombre de temple, sumado a ello su verbo encendido y su brillante oratoria, se ha formado una personalidad recia, el movimiento universitario lo elige presidente del Frente de Estudiantes de Venezuela (FEV). Jovito Villalba junto al rector Risquez encabeza la primera gran manifestación de Caracas, que se dirigía a la presidencia de la República. Hubo muertos y heridos, Jovito se entrevistó con el presidente López Contreras, quien aceptó las peticiones formuladas.

En 1936 Villalba, es nuevamente  expulsado del país, sale a México en compañía de otros desterrados, va a varios países centroamericanos y llega a Colombia. Regresa a Caracas y continúa sus estudios de Derecho en la UCV. 

El 18 de diciembre de 1945, Jovito Villalba junto a Isaac Pardo, Elías Toro, Jesús Leopoldo Sánchez, Andrés Otero y otros, fundan el partido político Unión Republicana Democrática (URD).

El 30 de noviembre de 1952, Jovito Villalba gana las elecciones y su partido URD, saca 67 diputados. El 2 de diciembre, el general Pérez Jiménez se reúne con las Fuerzas Armadas,  les dice “si me apoyan me quedó”, recibe el respaldo. El Ministerio de Relaciones Interiores interviene las elecciones. El 15 de diciembre la directiva de URD fue invitada a celebrar una reunión con Ministro de Relaciones Interiores del régimen para discutir el fraude. El gobierno no reconoce el fraude y Jóvito Villalba, Humberto Bartoli, Luis Hernández Solís, Raúl Díaz Legorburu, Ramón Tenorio Sifontes, Víctor Rafali y Medina Sánchez fueron secuestrados y embarcados esa misma noche en un avión rumbo a Panamá, sin equipaje, sin dinero, sin papeles, sin aviso y sin protesto. Luego vive en los Estados Unidos, regresa cuando cae el régimen.

Jovito Villalba se casó dos veces, primero con Elsa Vera Fortique y después con Ismenia Villalba en el mes de agosto de 1949. Tuvo seis hijos. Ismenia fue una mujer valiente y abnegada, lo acompaño hasta el último de sus días, Jovito Villalba murió en Caracas, el 8 de junio de 1989.

Mario Valdez

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@marioevaldez
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