Opinión
Julia Alcibíades: Política como inteligencia constitutiva (4)
Opinión

El gobierno republicano exige de un ejercicio más allá del “arte de lo posible” para constituirse en “el arte de lo imposible, es decir, el arte de mejorar el mundo y de mejorarnos a nosotros mismos”:[1] la exploración de líneas de acción exige de una postura reflexiva sobre el cambio que permita explorar vías posibles de constitución imparcial a futuro.

Es bajo las consideraciones del cambio que surge como relevante el tema de la sustentabilidad o sostenibilidad. Este término ha sido popularizado a partir de un documento de 1987, Nuestro futuro común, coordinado por quien se desempeñaba como Primera Ministra de Noruega, Gro Harlem Bruntland: la preocupación central radica en desarrollarse satisfaciendo “las necesidades del presente sin comprometer las capacidades de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades”.[2] La inquietud acerca del tema provenía de dos consideraciones ecológicas: el desequilibrio en los ecosistemas y “la conciencia de la posibilidad de una crisis ecológica global con consecuencias imprevisibles” para el futuro de la vida en la Tierra.[3] La sostenibilidad tiene que ver con el desarrollo, no con el crecimiento.

El término democracia sustentable ha llegado a la reflexión política en 1995[4] para denotar “un conjunto de temas a abordar” desde “marcos de referencia no fragmentarios” que combinen crecimiento sustentable económico con fortalecimiento de las instituciones democráticas a lo interno de una sociedad. Nosotros pensamos que en Venezuela necesitamos de algo más que una sustentabilidad democrática, pues la situación imperante es pre-política, sin la existencia de una república o de una democracia. Los argumentos para esta afirmación, sobre los que no clamamos autoría, sino solo un esfuerzo de síntesis, son:

  • No existencia de república: 1.1. La república es plural (res publica= cosa común); en Venezuela el estado actúa respecto a una parcialidad partidista que privatiza lo común respecto a los intereses de quienes detectan el poder. 1.2. La república es inclusiva; tenemos una situación de apartheid por motivaciones ideológicas. 1.3. La república venezolana ha sido históricamente federal; tenemos ahora una pérdida del federalismo con una asamblea unicameral, así como un estrangulamiento de la descentralización.4. En la república existe la separación de poderes; en Venezuela existe concentración de poderes en una cúpula reducida designada fuera de los límites constitucionales.
  • No existencia de democracia: 2.1. La democracia (demos= pueblo, kratos= poder) es el gobierno de muchos; en Venezuela tenemos el gobierno de muy pocos.2. La democracia es la inclusión de todos en la distribución del poder político; constatamos una anuencia generalizada en todos los espacios públicos de poder. 2.3. La democracia, en su acepción contemporánea, considera insuficiente la “regla de la mayoría” para la decisión sobre asuntos públicos: se trata de asumir deliberativamente la “regla de la unanimidad” o del consenso. El régimen ha impuesto su voz, bajo el argumento de una mayoría que los respalda. 2.4. La democracia asume como principio fundamental la igualdad de oportunidades en el acceso al poder político. Constatamos una descalificación de toda oposición, cercenando toda oportunidad de genuina participación.
  • En consecuencia, nuestra situación es pre-política: 3.1. Política supone la acción deliberativa (expresión de la razón mediante la argumentación). El régimen actúa por imposición. 3.2. Política es la acción de un colectivo sobre sí mismo en la construcción de un futuro común. El régimen impone el devenir desde una visión monopolizada. 3.3. Política es la acción mancomunada de muchos agentes en cooperación. No la pleitesía a uno de sus agentes, quien suprime la razón y la voz de todos los demás. 3.4. Política, en democracia, es la expresión de una pluralidad de voces organizadas en partidos o movimientos políticos. La situación actual es la preeminencia de un partido militarista, de vocación hegemónica. 3.5. Política es el predominio del poder civil sobre el castrense. El régimen ha privilegiado la militarización del poder y de la administración pública.

Por todo lo dicho, requerimos de una sustentabilidad política que considere las siguientes esferas de razonamiento:

  1. La ciudadanía, es decir, la esfera del aporte cívico de los miembros de la sociedad, en tanto que actores comprometidos con un devenir republicano y democrático.
  2. Los responsables/designados/ gobernantes, es decir, la esfera de la acción responsable dirigida a velar por la constitución de principios, estructuras, procesos, relaciones y ejecución políticas orientada por propósitos imparciales e inclusivos.
  3. Las instituciones, es decir, la esfera del esfuerzo sostenido para instituir, mantener, renovar y re-institucionalizar las reglas de juego que constituyan un espacio público genuinamente común.
  4. La gobernabilidad, es decir, la capacidad de acción de los decisores públicos de cara a los derechos sustantivos de las personas y de los ciudadanos.

[1] Václav Havel: Discursos políticos. Madrid, Editorial Espasa Calpe, S.A. 1a. edición, 1995, p. 33

[2] Francisco Fernández Buey: Filosofía de la sostenibilidad, upf.edu/materials/fhuma/eticaa/docs/fil.pdf, p. 1 Consulta: 4/4/2014

 

[3] Ibid, p.2. Al final de este texto el autor reflexiona, probablemente teniendo en mente la sentencia de Protágoras, el hombre es la medida de todas las cosas: “A veces la filosofía de la sostenibilidad se presenta como una filosofía eco-centrista o bio-centrista en el sentido de negar que el ser humano tenga que ser la medida de todas las cosas, afirmando, en cambio, que los humanos, siendo naturaleza, formamos parte de un sistema vivo y sensible, la Tierra, sintomáticamente llamada Gaia” (p. 9). Esta es la misma reflexión que encontramos, en el Discurso del Jefe Seattle: “La Tierra es nuestra madre…El hombre no inventó la trama de la vida, él es solo un hilo, lo que hace a la trama se lo hace a sí mismo” (Jefe Seattle (1854). Después de todo, quizás seamos hermanos. ciudadseva.com/textos/.Consultas: 03/2010.

[4] Adam Przeworski (Ed.): Sustainable democracy. Cambridge University Press, 1995, pp. vii ss.

Dossier 33

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