Opinión
Kaki y Verde Oliva 
Opinión

 

Los venezolanos hemos hechos cosas terribles y en algunas de las más atroces fuimos de la mano de militares. Como ayuda memoria, primero nos dio por matarnos entre nosotros en una guerra civil que duro cuatro años y cuatro meses en la que arrasamos y asolamos al país. Casi veinte por ciento de los pobladores de la época murieron en batalla, campesinos semi desnudos con pantalones kaki a la rodilla montaron caballos descalzos y abandonaron la siembra para seguir a sus amos en el exterminio de sus congéneres. Miles y miles de familias quedaron conformadas solo de mujeres embarazadas y niños que se comieron las vacas y las gallinas de los fundos, por supuesto llegó la hambruna. Fue por la pugna entre Liberales y Conservadores, los Generales líderes, caudillos herederos del la gloriosa Guerra de Independencia ocurrida una treintena de años atrás.

 

Susurrando en las esquinas

 

Comenzando el siglo veinte -la antípoda-, nos toca una dictadura cuando se había esfumado el espíritu guerrero criollo. ¡Claro cómo no iba a ser así después de tanta sangre llegando al río! Entonces nos entregamos al silencio, al Gral. Juan Vicente Gómez y sus andinos por más de treinta años. La generación de estudiantes del 1928 emprende sus heroicas rebeldías y por ello sufrieron cárcel, tortura y exilio. Pocos saben que la policía política del general vestía de liqui liqui color kaki, se llamaban chácharos, eran temibles por su crueldad, ellos ubicaban a sus críticos; eso que hoy llaman enemigos políticos. Al Benemérito le gustaba poner una tranca de acero encadenada en los pies para que caminaran en la Rotunda. Cuando algunos lograban salir por su favor, la sociedad los señalaba en las esquinas como adulantes o Jolabo… y ese era el antecedente político del señalado. Las iniciativas de esos jóvenes rebeldes ya graduados y convertidos intelectuales de alto vuelo, paren la democracia 30 años después. Pudo ser antes, pero no nos pusimos de acuerdo.¿Se parece en algo a este momento?

 

La infiltración

 

La izquierda con sus viejos odios a Betancourt no pudo ganarle a la FAN en la lucha guerrillera, entonces planificó derrotarlas desde adentro, el infiltrado vestido de Verde Oliva intenta el golpe fallido el 4F, pierde, las FAN lo derrota. Luego de disfrutar las mieles de la civilidad y del progreso sostenido, traicionamos al país al entregar en bandeja de plata la única época dorada de nuestra historia a una minoría militar golpista, siguiendo a un comunista infiltrado y resentido. Los actores democráticos en coro cometen la torpeza de liberarlo y de la mano de las élites y hordas logra el poder, al país lo degüellan en plaza pública con su aquiescencia y con aplausos de las galerías. Hoy pagamos ese error con arrepentimiento y pobreza. No conseguimos salir de este enredo, ahora no quieren ni siquiera entregar los despojos de la patria que tuvimos. La mayoría los repudian, pero muestran con fiereza sus colmillos sangrientos cuando se les enseña la puerta de salida. Seguimos sin aprender. La resistencia civil, partidos políticos y en general la sociedad opositora, no logran ponerse de acuerdo de una vez en la acciones para trancarle el juego al régimen, por intereses personales y partidistas, en el lado de los buenos y de la razón gana el juego adelantado y las ideas locas entre iguales, ante un enemigo auto derrotado. Increíble. El país parece un cuero seco al revés, aquí las gallinas cantan como gallos, hay bochinche, bochinche y mas bochinche, los pescuezos no retoñan, nada el ave y vuela el pez. ¿Les suena?

 

Se puso de moda nuevamente ser radical. A las élites estudiadas y de la política seria les dio por ser inflexibles como los adversarios. Las galerías están a punto de volver a aplaudir otro error político e histórico. El gobierno está quebrado, derrotado, desarticulado y no se da cuenta. La revista Time ayer decía que Venezuela agoniza para seguir viviendo.  @mcarrillodeleon

Manuel Carrillo De León

Venezolano observador.
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