Opinión
La “antipolítica” como método
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Es de gran importancia para cualquier persona contemporánea, el tratar de comprender por qué siguen apareciendo liderazgos de carácter controversial y generadores de incertidumbre en pleno siglo XXI. En primer lugar, vale la pena hurgar acerca de cuáles son algunas de las razones de fondo que permite su emergencia y en segundo término, creo no equivocarme al afirmar que este siglo promete grandes sorpresas en lo que respecta a la manera como las multitudes se seguirán vinculando con sus líderes.

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Los pactos sociales inevitablemente caducan. Con el curso del tiempo se produce un desgaste en los mismos, el cual es asumido de manera calamitosa por el ciudadano común. Somos animales gregarios y este gregarismo nos conduce a las más diversas formas de organización. Un caso específico de cómo nos agrupamos a través de múltiples organizaciones, lo representa el sistema partidos políticos. Este aspecto es muy relevante de entender. En el caso de la Venezuela contemporánea, por ejemplo, un gran grupo de sus ciudadanos no hace vida activa en ningún partido político. Dicho en otras palabras, en este momento, un grueso de los venezolanos nos consideramos “independientes” al sistema de partidos. Esto hace que el gregarismo en torno a las formas de organización política sea débil, lo cual no quiere decir que carezcamos de una postura clara hacia las consideraciones relativas a nuestra manera de organizarnos (polis). En los sistemas con un debilitamiento de las formas de organización política se hace relativamente fácil apostar por la “antipolítica”.

¿Qué es la “antipolítica”? Una técnica política altamente efectiva con la cual se puede conseguir el control de la sociedad. Ni más ni menos. Contrario a lo que muchos preconizan, no es una forma de acabar con la polis, sino una manera atropellada de intentar crear un nuevo pacto social. Las técnicas propias de la “antipolítica” suelen ser puntuales:

1. El uso de los medios de comunicación social con el fin de colocar en la arena pública un tema de carácter controversial que produzca disrupción en el seno de la sociedad. Puede parecer una idea descabellada, pero precisamente porque se encuentra latente en la mente del ciudadano es que consigue hacer eco.

2. El cuestionamiento sistemático de las formas de poder político imperante con el fin de causar una percepción radical de fracaso del modelo, de manera que multitudes apuesten por el desmembramiento del mismo. La frase icónica es la repetida consigna “sobregeneralizadora”: “Todos los políticos son iguales”.

3. Atacar de manera implacable a la clase económica dominante, lo cual induce al ciudadano a percibir a quienes detentan el poder económico de una sociedad como enemigos de la misma.

4. Descalificar a los medios de comunicación de masas al punto de hacerlos girar en torno a la propuesta “antipolítica”. Las campañas electorales, por ejemplo, son extremadamente costosas. Pero si se hace girar a los comunicadores sociales alrededor de quien se muestra como líder, sea para atacarlo o elogiarlo, el costo operativo en publicidad se minimiza.

5. La descalificación y cuestionamiento a la clase política, a los operadores económicos y a los medios de comunicación, conduce al cuestionamiento colectivo del establishment, que está conformado básicamente por estos tres elementos. Si se logra sembrar la semilla de descontrol sobre estos tres pilares, se logra el control de vastos sectores de la polis.

6. El liderazgo “antipolítico” es emocional. En términos pragmáticos y neuropsiquiátricos, se apela a lo más visceral de nuestra naturaleza; a estructuras cerebrales primarias como el sistema límbico, que se maneja de forma dicotómica, produciendo simpatía o rechazo en los demás. Esa visión del liderazgo conduce a la mitificación del líder, quien se convierte en un héroe salvador de la sociedad. La objetividad es rara de ver frente a los grandes fenómenos históricos de la “antipolítica”.

7. La victimización del político por efecto de los ataques a los cuales es expuesto  por los medios de comunicación social, generalmente es asumido como inadecuado por parte de grandes sectores de la población. El tratar de relucir los aspectos de su vida íntima o privada, puede producir empatía por identificación. A fin de cuentas “quien esté libre de pecados que lance la primera piedra”.

8. Es imprescindible plantear un proyecto cohesivo en ciertos sectores. El más emblemático es el caso de los nacionalismos.

9. Es indispensable mantener a la sociedad en conflicto de pares, de lo contrario se agota la vitalidad del proyecto. Mientras más agitación exista, mayor viabilidad tendrán las premisas “antipolíticas”.

10. Debe haber un enemigo interno y un enemigo externo al cual se debe dominar. Si no existe, hay que crearlo. Siendo una técnica política básica, lo sorprendente no es que siga existiendo, sino la poca capacidad operativa del establishment para enfrentarla, pero ese será tema para otra reflexión.
@perezlopresti

Alirio Perez Lo Presti

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