Opinión
La Concertación por el cambio, por Simón García
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Ha surgido una nueva coalición de partidos, movimientos y personalidades bautizada Concertación por el cambio. La iniciativa debe celebrarse porque supone un arreglo entre partes de la oposición que marchaban separadamente y aunque formalmente adscritas a la MUD no disponían en ella de espacios para debatir orientaciones que se proclamaban unitarias. Ese mecanismo y el consenso implícito que proyectaba una identidad entre la MUD y la Unidad ya no existe.

Los primeros en alterarlo fueron Vente y Alianza Bravo Pueblo. Ahora irrumpen la mayoría de los que se reconocieron, en la candidatura de Falcón, en la convicción de que votar es defender la democracia. El valor de la Concertación no reside en cuantos parlamentarios tiene, criterio que determinaba el peso dentro de la MUD, sino en la calidad de los objetivos políticos y las vías que propone para lograrlos.

La Concertación por el cambio vigoriza la esperanza de que contribuya a recomponer la unidad desde una exploración plural sobre como compartir una misma estrategia, Su riesgo, no está demás advertirlo, es que reproduzca el inútil pase de facturas o recaiga en debates desenfocados de la crisis que corroe al país.

Afortunadamente la Concertación por el cambio señala los atributos de su marca: 1. Defensa del voto y la participación electoral. 2. Promoción del diálogo y aceptación de la negociación como resolución del conflicto entre sociedad y gobierno. 3 Apoyo a la protesta de calle y a la organización pacífica del descontento. 4. Primacía de lo civil para salir de la crisis y conformidad de la Fuerza Armada con la Constitución Nacional. 5. Carácter decisivo de lo nacional, aún valorando altamente el papel de la presión internacional.

Ese es el norte que declara para ajustar su rumbo y lo era para quienes la integran antes de su coincidencia electoral. Ahora, finalizada la coyuntura electoral, vuelven a escena para sostener una visión de la política que tiene diferencias y aproximaciones con partidos como AD, UNT y PJ.  

La concertación no nace por azar ni producto de inmediatismos. Hay que mirar hacia los aportes que ella puede dar. Uno es fortalecer el deseo mayoritario de reunificar al país y ser sujetos de una transición negociada para dejar atrás la hiperinflación y la hipodemocracia.  El segundo debería consistir en buscar la unidad estratégica antes que la orgánica y el tercero, empeñarse en descifrar las claves para que la oposición en su conjunto sea una activa y asertiva fuerza de presión interna capaz de influir en la apertura de la transición y en la formación de un gobierno de Unidad Nacional, mandatado para cumplir un programa de emergencia de tres años.  

Una parte de quienes apoyamos a Falcón no somos miembros de la Concertación por el cambio. En mi caso se trata de mantener una decisión que adopté en 1999 cuando dejé al MAS y apoyé la candidatura de Salas Romer: no volver a una militancia partidista. Y luego, restituir una independencia y una autonomía, deseables en miles de conectores silenciosos que ayuden a entretejer un nuevo territorio democrático.  

@garciasim

 

Sofia Torres

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