Opinión
La Educación y El Futuro(I) . Por Florencia Marcano Salazar.
Opinión

La mayoría de las personas conocemos la importancia de la educación y su determinante valor para el futuro de todo el que tenga acceso a ella, así como para quienes por una u otra razón no cuenten con él. Sin embargo, no pareciera haber acciones más categóricas para garantizar que todos los niños y jóvenes sean beneficiados con este derecho a cambiar y mejorar su presente y sobre todo su futuro.

 

La educación son las alas que le podemos dar a nuestros niños y jóvenes, para que puedan volar seguros hacia la libertad; es la llave que abre la puerta intangible de posibilidades de ser dueños del destino, de los sueños, de las ilusiones propias y de todos aquellos a los que toquen, con el deseo de enseñarles el camino hacia un mañana diferente y mejor; es la forma más clara de ver y entender el cómo y el porqué del tiempo que se toma cada proceso en materializarse.

 

La libertad que otorga la educación es la mayor y mejor de todas, la libertad de conocer tu propia esencia, la libertad de pensar, razonar, crear, desarrollar, discernir, cuestionar, resolver y principalmente garantizar procesos de cambios positivos y constantes en las diferentes sociedades. Nadie puede elegir su origen, pero si su futuro; el garantizar una educación enfocada a la libertad y formación del ser para que sea útil a sí mismo y al entorno en donde se desarrolle el individuo, es fundamental para todo país.

 

La educación se convierte en lámparas que se van encendiendo sucesivamente, mientras más personas son sumadas a ella -y va más allá de su estructura física, que es una parte importante-, la más necesaria es la calidad formativa de los encargados de preparar a los que determinarán el futuro de una nación. La responsabilidad de maestros y docentes, así como la de todos los que han elegido enseñar a otros, abarca moral y ejemplo agregado a lo impartido en aula.

 

Los representantes educativos moldean, a través de acciones y palabras, a ciudadanos: niños, jóvenes, adultos. El trabajo educativo no queda limitado a clases, conceptos, prácticas, ejercicios, tareas, asignaciones, cuadernos  y pizarras; es una formación integral que luego debe ser reforzada en las familias y entornos. El hecho de que niños y jóvenes pasen la mayor parte del tiempo en centros de formación académica, indica cuán importante y determinante es para una sociedad, tener docentes y maestros cada vez mejor capacitados para enfrentar el reto de enseñar.

 

Las diferentes dinámicas y técnicas empleadas -y a emplear- deben buscar que los conocimientos formen parte de los estudiantes y no estaciones a las que deben llegar y pasar sin aprendizaje alguno. La educación no se basa en un cúmulo de información y datos depositados en la mente de los estudiantes, no se trata de memorizar para un examen una cantidad determinada de conceptos; si bien, la educación son datos, informaciones, conceptos… la enseñanza debe ser integral, para que el individuo pueda utilizarlos como herramientas en cada paso, escalón y espacio de su vida, mezclándolo con experiencias y situaciones que se presenten en su día a día. Así como un día aprendimos a caminar y nunca lo olvidamos, así debe estar enfocada la enseñanza académica.

 

Es una tendencia que cada país compare su situación con la de otros países. Si como sociedad decidimos hacer este ejercicio comparativo, hagámoslo con países que han invertido y enfocado su sociedad hacia la educación y el desarrollo cultural, comparemos los resultados de esas sociedades con la de nuestro país, saquemos conclusiones objetivas y sin duda el resultado será: Todo país mejora, cuando su inversión social se enfoca en la formación académica de sus ciudadanos.

 

 

@FlorMarSal

 

Dossier 33

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