Opinión
La infinita terquedad del ignorante
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Este comunismo disfrazado de socialismo democrático choca fatalmente consigo mismo porque sus fanáticos dirigentes y seguidores no entienden las leyes básicas de la vida y tampoco de la economía. Lo que es peor, no les interesa, porque va en contra sus “principios”, repiten. El arrase producido por la aplicación del modelo ha sido estudiado y expuestos hasta la saciedad durante las últimas décadas, siempre con los mismos terribles resultados, pero la naturaleza del idiota es repetir los errores y atacar lo que no entiende. La humanidad en su ADN contiene la aspiración a estar mejor y no peor como suele condenarla esa doctrina. Es sencillo de entender, aunque para los revolucionarios no.

 

La primera civilización; la Sumeria en la Edad de Cobre, estaba formada por un conjunto de pueblos amurallados en la baja Mesopotamia que se ayudaban entre si. Según sus fortalezas y debilidades relativas, aprendieron que los alimentos escasos eran caros y los abundantes baratos para el trueque según la estación y la cosecha. Obvio. Estamos hablando del período de Uruk, en el año 3.500 A.C. En unos pueblos había guerreros, en otros sacerdotes y de acuerdo a la vocación, funcionarios, artesanos, campesinos, comerciantes y esclavos. Toda una estructura primigenia que funcionó en época de la pre-barbarie durante 3.000 años. En 1792 A.C introdujeron la propiedad privada, que viene entonces de una data anterior a Jesucristo. Sembraban cebada, garbanzos, lentejas, trigo, nabos, cebollas, dátiles, ajo, lechuga, apio y mostaza entre muchas otras. Criaban corderos, cabras y puercos. Producían ganado vacuno a gran escala y lo usaban de carga, como los burros. Pescaban en el Tigris y menos en el Eufrates. Eran autosuficientes en alimentación. Inventaron la metrología, crearon la aritmética, la geometría y el álgebra. Elaboraron el primer manual de medicinas naturales del mundo, inventaron la rueda, la escritura cuneiforme y la cerveza. Con ellos termina la Prehistoria y comienza la Historia.

 

Retroceso

 

En esa velocidad nos han puesto estos últimos 16 años de revolución, la burbuja de riqueza del 2005 al 2012 actuó como pote de humo para tapar la inmensa corrupción y el saqueo al que estábamos sometidos en nuestras narices. No fueron pocos los que alertaron sobre que lo utilizarían como trapo rojo para que entre gallos y media noche avanzara el control social por la vía del estómago; según la receta isleña de eliminar progresivamente al sector privado y en especial a quienes producen alimentos.

 

Destruir la producción de alimentos

 

Las trampas se diseñaron y ejecutaron con precisión de relojero suizo y fue así como nos quedamos sin producción agrícola. Empezaron con la expropiación de grandes haciendas, luego pasaron a controlar las semillas y a los pocos campesinos que sobrevivieron los obligaron a venderle al Estado sus cosechas marginales muy por debajo de los costos de producción. Claro, sin procesadoras aguas abajo… ¿Cómo podían sobrevivir? Los que sembraban verduras, hortalizas y frutas, terminaron de quebrar por la vía de los precios controlados. En cuanto al ganado hicimos como Cuba que se comió todo el Siboney, y nosotros el Carora. Medio subsisten algunos productores de la leche y la industria avícola vuela a escala de gallina. Lo que está a la vista si necesita anteojos. Comemos porque importamos todo. Nos llevaron a niveles de exigua producción industrial como hace 60 años o más. No hay un rubro sano, los pocos que quedan lo hacen a 20 o 30 por ciento de su capacidad instalada. Hierro, bauxita, acero, aluminio, oro, madera, carbón. Quebraron también la metalmecánica y la producción de repuestos. No están las Galleteras, que con la industria automotriz se fueron a Colombia. La mitad de lo que produce PDVSA está hipotecado con potencias extranjeras. Todo estaba escrito.

 

Convirtieron al venezolano decente en empleado miserable, mal pagado y a otros en delincuentes, bachaqueros (supervivientes) o mendigos del Estado. Acabaron con los dólares, los bolívares y finalmente condenaron las finanzas venezolanas a la adicción fatal por la poca renta petrolera. Nos toca trabajar como nunca lo hemos hecho para hacer de nuestro país la nueva Ave Fénix del mundo….. ¿Por qué no?, allí esta el ejemplo de Vietnam y nuestros vecinos…..Ya tenemos la experiencia de lo que más nunca se debe hacer y a que costo!!!!!!!….……remember Wilfrido? Por cierto, tanto que admiran al Medio Oriente. Si por lo menos pensaran como Sumerios hundirían de una vez a fondo el acelerador del retroceso en que nos cargan, unos 5.500 años digamos y sin duda estaríamos mejor.

 

Una última cosa, Industrias Polar ha resistido la operación alicate por parte del ejército realista, comportándose como verdaderos patriotas. Gracias.

 

Manuel Carrillo De León

Venezolano observador.
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