Opinión
La mandrágora
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Todo esta escrito y es cosa de buscar. En mayo próximo se cumplen quinientos años que el autor de El Príncipe escribió esta comedia, un hito en el teatro occidental, la mejor del siglo XVI en su género y  una pieza de la literatura universal. La Mandrágora, esta obra comentada, nos muestra con ironía las flaquezas y ruindades de la sociedad italiana de la época, miseria, codicia, debilidad, estupidez y maldad. En el fondo es un tratado práctico de estrategia política sobre el arte de la participación, la manipulación y la persuasión de la gente. Maquiavelo desarrolla un engaño planificado por un falso médico, Calímaco, para enamorar a Lucrecia (la sociedad) y que en complicidad con el status quo florentino incluyendo a Sóstrata su madre (la familia), su confesor Fray  Timoteo (la Iglesia) y un charlatán  ligurio (el pueblo).

A ella se le convence de viajar a París a tomar una pócima exótica de una raíz para así  separarla del “tonto” Nicia que representa la nobleza. Adentrarse en esta prosa es sin duda enriquecedor y proyecta casi de inmediato una comparación al calco de lo que pasó en Venezuela con la estafa chavista, centenas de años después. Impresionante.

La democracia traicionada, again

Hasta la saciedad se ha descrito y analiza el duro golpe que sufrió la democracia cuando las élites ávidas de poder decidieron conspirar contra la democracia. Intelectuales, la izquierda conspiradora de siempre, empresarios, medios de comunicación y una clase media  manipulada, hoy radicales extremos antichavistas para tapar su torpe error, cometieron el viejo delito de la traición a quienes les dio confort, crecimiento y estabilidad. En su libro Carlos Raúl Hernández  y L.E. Rondón detallan como fue el proceso con cifras y estadísticas que asombran. Importante leer para no cometer los mismos errores en el futuro. Porque ahora los seguimos cometiendo. No aprendemos.

Vieja receta a medias

Un príncipe debe ser simultáneamente temido y amado pero nunca odiado porque de ser así lo destronan con toda seguridad, escribió Nicolo en 1531 en el famoso tratado. Se acompañó en esta frase con un capítulo entero de política pura y dura. Describe claramente como tratar el terror con pulso y que es preferible  ejecutar pocos para mantener a raya a los conspiradores. Mejor ser autoritario que clemente ya que esto demuestra debilidad en clara posición antípoda con su predecesor en la materia el maestro Sun Tzu.

Ahhhh y para evitar ser odiado el Príncipe nunca tomará bienes de sus súbditos. ¿Algún parecido? En los libros esta todo.  @mcarrillodeleon

Manuel Carrillo De León

Venezolano observador.
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