Opinión
LA MORAL REVOLUCIONARIA
Opinión

El buen revolucionario no miente ni engaña. El sentido de superioridad ética le impulsa a los más duros sacrificios y a la más generosa entrega en favor de la causa; por esa actitud frente a la vida, es ejemplo inmaculado de pureza y despierta admiración entre sus semejantes.

Desafortunadamente, el buen revolucionario, ese “hombre nuevo” de la mitología guevarista, no es más que un arquetipo ideal que solo puede ser alcanzado por almas que no pertenecen al mundo de la política y que, por lo tanto, son llamados temprano al más allá, o permanecen en el más acá, apartados, amargados.

Fue Maquiavelo quien nos hizo ver que la política no tiene que ver con la moral. Con ello el ilustre florentino no quiso decir que la política sea, per se, inmoral; solo quiso destacar, ni más ni menos, que la política y la moral se inscriben en ámbitos distintos, que funcionan con lógicas distintas.

Quienes persisten en hacer política partiendo de una supuesta superioridad de esa entelequia llamada moral revolucionaria, son fanáticos descerebrados o impúdicos aprovechadores. En el caso de la tragedia que el régimen chavista ha significado para nuestro país, la sordidez, las marramucias, el enanismo espiritual que exhiben el presidente Maduro, las madamas del CNE y el resto de los secuaces en esta fase terminal, los retrata de cuerpo entero.

Maqroll ese personaje entrañable y descreído, salvo en sus rotundos afectos por sus amigos y por sus amantes, opinó en términos que bien pueden servir de epílogo a este oscuro período de nuestra historia “los he visto terminar siempre de dos maneras: o en sórdidas dictaduras indigestadas de ideologías simplistas, aplicadas con una retórica no menos elemental, o en fructíferos negocios que aprovechan un puñado de cínicos que se presentan siempre como personas desinteresadas y decentes empeñadas en el bienestar del país y de sus habitantes. Los muertos, los huérfanos y las viudas se convierten, en ambos casos, en pretextos para desfiles y ceremonias tan nauseabundas como hipócritas. Sobre el dolor edifican una mentira enorme.”

https://manuelnarvaez.wordpress.com/2016/06/22/la-moral-revolucionaria/

Manuel Narvaez

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