Opinión
La vanagloria de un simulador
Opinión

Por: Juan Cruz / El País

Las cartas falsas. Hace unos meses publicó Luis María Anson sendas cartas supuestas de José Luis Rodríguez Zapatero a Fidel Castro y a Arnaldo Otegi. Eran obviamente falsas, pero estaban construidas de modo que, convenientemente envueltas, pudieran dar el pego. Entonces recibí algunas llamadas de gente, generalmente joven, que se preguntaba por su autenticidad. Anson partía de un ambiente, creado por él y por otros de sus afines, que había hecho creíble que el presidente del Gobierno escribiera cartas así. La broma tuvo su trascendencia; en el último mitin madrileño del Partido Popular, celebrado la víspera de la jornada de reflexión de las municipales, esa carta de Anson/Zapatero a Fidel Castro fue distribuida a los asistentes; hubo una señora que acudió a la Feria del Libro y me la entregó tal como se la dieron, y me contó que vio a mucha gente alrededor recibiéndola. Ayer, en su habitual intercambio de cartas con la directora del Gabinete de Ángel Acebes, Anson se vanagloria de haberlas escrito, y señala, después de llamar “ludópata” a Zapatero: “Del presidente aprendiz de brujo se puede esperar cualquier cosa. Las cartas que yo puse en su pluma dirigidas a Otegui y a Fidel Castro se las ha creído un buen número de lectores porque nada que venga del actual inquilino de Moncloa sorprende ya. Y eso es lo que yo quería demostrar al escribirlas”. Ah. Pues a ver qué se le ocurre ahora a este maestro de brujos. No me invento nada si digo que la iniciativa me parece repugnante, y mucho más repugnante aún que se la celebre la jefa del Gabinete de Acebes.

Cuídate, tele. Rajoy aparece ayer advirtiendo que las teles van a iniciar una gran campaña contra el Partido Popular. ¿En qué se basa? En que hay más teles que controlan los socialistas. ¿Seguro? Esa suposición alcanza la categoría de un chantaje, de un adelanto de acontecimientos que obliga a ponerse en guardia a los acusados: si mueven un dedo, ahí está Rajoy: “¿Ven? Mira que te lo tengo dicho”. El líder de la oposición muestra una gran finura de piel, como muchos de sus colegas de la política, pero esta patología en la que ha entrado con respecto a los medios debe hacer muy incómoda la vida de los que le siguen: esa vigilancia perpetua de la fidelidad debe producir un enorme cansancio. Desde el Tiempo a la Teletienda, controlando qué se dice en el marco de esa campaña en contra que ahora se presume.

Verano. Ya llegó el verano. Les había hablado de los efectos perversos de la primavera. Nada es eterno. En Canarias decimos que tenemos la primavera eterna. Es un adjetivo que nos regaló la naturaleza; ese regalo me costó a mi el asma que no cesa. Pero el verano es un alivio. A los que amamos el verano este tiempo se propone siempre como una verdadera fiesta.

Dossier 33

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