Opinión
LA VOZ DE LA IGLESIA
Opinión

 

Por: Román Ibarra

@romanibarra

Para: Diario 2001

Si las cosas desde el punto de vista del secuestro institucional siguen como están, y la fecha de las elecciones presidenciales se mantiene inamovible por la perversidad del gobierno, tal como he anunciado en artículos anteriores, igualmente iré a votar.

Lo haré,  a pesar de que las condiciones que ordenan la Constitución y las leyes electorales han sido violadas de manera abusiva y flagrante, como todo lo que hace este gobierno comunista, y estafador.

Estoy dispuesto a salir a votar porque no soy abstencionista, ni me voy a quedar en mi casa a esperar que otros hagan mi trabajo, y cumplan con mi deber. Esto es una dictadura, y evidentemente siempre actúa con ventajismo, pero no por ello dejaré de cumplir; prefiero que intenten robarme el voto con sus trampas, pero no lo regalo.

Si los Chilenos con Pinochet; los Nicaragüenses con los Sandinistas, y los Polacos con Jaruzelski se hubieran abstenido de votar por las violaciones a sus respectivas Constituciones y Leyes, hoy estarían lamentándose por no haber hecho lo correcto. Los tres procesos fueron ganados por la oposición de esos países, y hoy la historia es otra, excepto en Nicaragua, donde por errores de la oposición, el sandinismo volvió a secuestrar a esa hermana nación.

No obstante, el sentido principal de este artículo es llamar la atención de todos los ciudadanos acerca de la importancia que tiene respaldar el documento, y la opinión reciente de la Conferencia Episcopal Venezolana.

En ese documento, la jerarquía eclesiástica de nuestro país exhorta e insta al gobierno –con un llamado desesperado centrado en la crisis humanitaria del país- a que suspenda la fecha de las elecciones y las postergue para el último trimestre del año, a objeto de atender –gobierno, y la sociedad toda, junto a la comunidad internacional- el drama por el que atraviesa la mayoría de la población en términos de la incapacidad del gobierno para incentivar la producción alimentaria, y de medicinas.

Ya es hora de que todas las fuerzas vivas de la nación salgan a apoyar unánimemente la propuesta de la Conferencia Episcopal, toda vez, que ella encierra la honda preocupación de quienes a diario tienen como misión el acompañamiento solidario y orientación de toda la población, quienes en su desesperanza y precariedad económica para el sustento propio y de los suyos, pueden deslizarse por caminos oscuros, y contrarios a la dignidad humana, tales como la comisión de delitos; la prostitución, o la indigencia.

Contra a la insensibilidad del gobierno frente a la tragedia existencial por la que atraviesa nuestra gente; por la necesidad de vencer el hambre, la enfermedad, y la muerte prematura de la ciudadanía, debemos salir todos a presionar al gobierno para que suspenda ya las elecciones y nos dediquemos a crear las condiciones para sacar al país de este drama creado por el comunismo incompetente de Maduro y su combo.

La comunidad internacional pide a gritos que el gobierno acepte la entrada de la ayuda humanitaria que todos sabemos urgente y necesaria, y el mundo civilizado está dispuesto a brindar. Presionemos entonces, para ver si ello obliga al gobierno a permitir la llegada de esa ayuda sin más dilaciones. No importa si como es su costumbre, deciden en su actitud retorcida y mafiosa, cambiar el nombre de esa generosidad mundial.

Lo cierto es que nuestra gente se muere de mengua; el hambre, y las necesidades se apoderaron de nuestros ciudadanos empobrecidos por culpa del gobierno.

Forcemos al gobierno a que suspenda las elecciones y acepte la ayuda humanitaria, antes de que nos mate de hambre!

Roman Ibarra

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