Opinión
LAS PRESIDENCIALES (SALVESE QUIEN PUEDA)
Opinión

Por: Román Ibarra

@romanibarra

Para: Diario 2001

Varios artículos escribimos para expresar la necesidad de participar en la escogencia del nuevo presidente de los venezolanos, siempre auspiciando la vigencia de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

También advertimos, que no era suficiente la buena fe de la mayoría de nuestros compatriotas para que el proceso se cumpliera a cabalidad, en vista del secuestro que el gobierno tiene de todas las instituciones del Estado para hacer su voluntad, siempre contraria a la democracia y la legalidad.

Hacía falta mucho más; hacía falta una unidad vigorosa, y coherente en la conducción de la política opositora para poder enfrentar a un monstruo inescrupuloso, herido gravemente de ilegitimidad, pero manejado desde Cuba por unos malhechores que no tienen miramientos en el uso y abuso de todo cuanto les permita perpetuarse en el poder, y seguir chupando la sangre de un país noble como Venezuela, que les fue servido en bandeja de plata por un megalómano insensato, e ignorante que se creyó el ardid de que se convertiría en el paladín de la lucha ¨antiimperialista¨ a la muerte de Fidel, el estafador mayor.

Su sucesor, y autodenominado ¨hijo¨ del comediante eterno, continuó la destrucción del país hasta ponerlo al borde de la muerte, producto de una de las peores hiperinflaciones jamás conocidas, que hoy tiene a la población sumida en la pobreza más atroz de que se tenga memoria en nuestro continente todo, y aun así no ha sido posible concretar una política suficiente para derrotarlo.

Es cierto que se han logrado avances significativos en cuanto al convencimiento de la comunidad internacional acerca de lo que aquí ocurre en materia de la violación de los DDHH fundamentales; de la crisis humanitaria que diezma a la población, y de la corrupción voraz con la que personeros del gobierno se han enriquecido a manos llenas, pero ello no se ha traducido coherentemente en lo que ha sido la política de la oposición en términos de transitar un camino: cívico; pacífico; constitucional, y electoral.

Marchas y contramarchas en las regionales; abandono de las municipales, y ahora la decisión mayoritaria de abstenerse de participar en las presidenciales en protesta por la falta de condiciones, sin dar la pelea por lo que antes propusimos como el ¨rostro de la política¨, nos luce errático. Nosotros pedimos respetuosamente que hubiera unidad fuerte, coherente, inclusiva de todos los sectores, y hasta llegamos a sugerir que se escogiera un líder por consenso para llevar adelante la defensa de la política de la unidad; que recorriera el país todo, y el mundo civilizado para liderar la vocería de la mayoría democrática venezolana reclamando con fuerza las condiciones para participar en el proceso electoral, y forzar a la comunidad internacional a ejercer cada día más presión contra el gobierno comunista de Maduro y obligarlo a permitir la ayuda humanitaria; la liberación de todos los presos políticos; la habilitación de los injustamente inhabilitados; un nuevo CNE, y una fecha acorde con los términos de la Constitución para celebrar las elecciones presidenciales.

Ahora con la abstención, el camino se hace cuesta arriba. Lo lógico era que toda la oposición luchara con un líder al frente de su política por las condiciones, y llegado el día final, tomar la decisión unitaria de participar, o no. Pero retirarse sin luchar, no augura buenos resultados en el corto plazo.

Ese yerro auspicia que haya ambiciosos que no reparan en su reciente y aplastante derrota regional, para lanzarse a buscar una candidatura sin alma, y sin votos; legitimando la locura. Sálvese quien pueda!!

Roman Ibarra

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