Opinión
Las primarias
Opinión

Omar Barboza Gutiérrez

Quienes hemos decidido transitar el camino que nos conduzca al cambio político y del modelo que gobierna en Venezuela, estamos conscientes de que debemos superar una exigente carrera de obstáculos interpuesta por quienes desde el poder le han hecho tanto daño al pueblo venezolano, y a nuestro país. Para lograrlo debemos permanecer unidos, teniendo siempre como prioridad los intereses nacionales por encima de los personales o partidistas.

A partir del triunfo indiscutible de la Unidad en las Parlamentarias de 2015 que comprobaron el apoyo mayoritario al cambio, se puso en marcha el propósito totalitario de cerrar al máximo la expresión de la soberanía popular; es decir, de la democracia. De allí surgieron los Magistrados que han puesto al TSJ al servicio del Ejecutivo, la suspensión de los Diputados de Amazonas, la declaración de la Asamblea Nacional en desacato a la Constitución, la declaratoria de Emergencia Económica con la intención de manejar los recursos públicos sin control legislativo, la suspensión arbitraria del Referendo Presidencial y, además, se aplazaron las elecciones regionales.

Ante el rechazo creciente a la gestión del gobierno por parte del pueblo, decidieron hacer más evidente el propósito totalitario, imponiendo a sangre y fuego una llamada Constituyente espuria, sin importarles las vidas de los jóvenes que luchaban para hacer valer la Constitución y los derechos ciudadanos. Esa Constituyente ilegítima por no haber consultado al pueblo y porque fue electa por electores invisibles, es la concreción de un régimen totalitario asambleario y obediente al Ejecutivo para quedarse en el poder sin  votos.

La siguiente trampa a la voluntad de cambio, se tendió al establecer la inscripción de los candidatos a gobernadores, unos días después de instalarse esa Constituyente, contando el gobierno con la seguridad de que la oposición no participaría en protesta ante lo ocurrido, y el oficialismo se quedaría con todas las gobernaciones.

La Unidad Democrática no le embistió al trapo rojo que le pusieron, en primer lugar, porque las regionales si están previstas en la Constitución y más bien estaban atrasadas; y además, porque vamos a utilizar la campaña en función de organizar y concientizar al pueblo para convertir las regionales en un gran plebiscito en contra de Maduro. A estas alturas del juego, las regionales son una oportunidad para iniciar el cambio político nacional eligiendo a casi todos los gobernadores de la oposición. Ahora el gobierno tiene dos alternativas difíciles: mantener la convocatoria a elecciones regionales y exponerse a una gran derrota política, o suspenderlas a través de alguna maniobra, con lo cual se consagraría ante el pueblo de Venezuela como lo que son: un régimen totalitario que debemos derrotar con la ayuda de todo el mundo democrático.

Pero no debemos olvidar que parte de la emboscada planificada por el gobierno con esta convocatoria de elecciones de gobernadores sin tiempo para construir acuerdos unitarios antes de inscribir los candidatos, es jugar a la división de la oposición por las candidaturas, sabiendo ellos que el bien más preciado de la alternativa democrática es la Unidad que quieren destruir, y no han podido.

Ese es el nuevo obstáculo que debemos superar en el camino hacia el cambio político. No permitir que las aspiraciones personales o partidistas nos dividan, y eso solo es posible, si con motivo de las elecciones primarias previstas para escoger los candidatos a Gobernador de la Unidad, tenemos la capacidad para realizar campañas de altura, que se fundamenten en los méritos y propuestas de los aspirantes, y no en la descalificación o guerra sucia en contra de quienes dentro de la Unidad compiten con nosotros.

Debemos cuidarnos de no convertirnos en instrumentos de la estrategia del gobierno para dividirnos y descalificar a los líderes de la oposición con motivo de las primarias. Por eso debemos evitar las campañas destructivas de dirigentes probados de la oposición con el argumento de que están entregados al gobierno cuando la vida de esos dirigentes demuestran lo contrario.Nadie se explica como es que a un dirigente opositor que le ha servido al pueblo, que ha sufrido exilio,  cárcel o está inhabilitado, se intente descalificar por estar supuestamente acordado con el gobierno.

Ni tampoco debemos ser instrumentos de la estrategia del oficialismopara descalificar a un líder de la oposición, cuya gestión como servidor público ha sido boicoteada por el gobierno, impidiéndole el ejercicio de sus atribuciones y negándole los recursos que le corresponden. Tratemos de ganar las candidaturas exhibiendo nuestros méritos y no descalificando a quienes compiten con nosotros.

Al final, todos debemos seguir unidos. No olvidemos que  nuestro adversario real es el gobierno nacional.

barbozaomar@yahoo.com                                                                  04-09-2017

Omar Barboza

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