Opinión
Los retos de la ciudadanía política, de Doriam González
Opinión

El comportamiento político venezolano requiere ampliar las perspectivas de líderes y organizaciones políticas, como decía Pichon-Riviere: “amplitud en el sentir, pensar y actuar” que no es más que la premisa de entender los intereses que cada uno representa en cada contexto, no solo en la política partidista sino también en la producida por el gobierno en todas las escalas del poder, gremios, sindicatos, organizaciones sociales, culturales, religiosas, deportivas o de cualquier índole colectiva.
Desde la óptica anterior es importante acotar que para concertar las distintas vertientes del tejido social, no solo las respuestas simbólicas a sus demandas los lleva a acercarse a una propuesta económica, social y política, no basta solo con ofrecimientos discursivos, hace falta enriquecer el mensaje en los aspectos visibles y consientes así como en las dinámicas inconscientes que definen un porcentaje mucho mayor en la motivación ciudadana.
En ese orden de ideas, es menester reconocer la necesidad de fortalecer los nexos de las diversas formas de organización social y política en perspectivas mucho más horizontales derivadas de la globalización asociada a la comunicación y la democracia participativa mucho más directa y menos jerárquica. En resumen, se trata de fortalecer la imagen y el posicionamiento de grupos de interés y partidos políticos para que sean percibidos como organizaciones con proyecto definido para alcanzar el ideal, una narrativa asociada a elementos diferenciadores y fundamentalmente, la capacidad de interactuar y comunicarse orientada a movilizar la ciudadanía.
En la práctica, hablamos de un diseño municipalizado, cercano, orgánico, o lo que conocemos como microsegmentado para promover acciones y matrices de opinión conjuntas dirigidas a crear condiciones para mejores niveles de conciencia individual/colectiva proporcional al interés de las partes, dejando claro lo que nos afecta como sociedad y dejando clara la ruta para construir la coalición sociopolítica que nos ayude a superar la condición en la que nos encontramos como país.
Así las cosas, buscamos consolidar una ciudadanía más lúcida, autónoma y libre, como perfil deseable para que podamos evitar las pretensiones aventureras de totalitarios de izquierda y derecha que abundan y los podemos identificar por sus altos decibeles en los discursos con poco o nulo contenido, pero provocando brechas inmensas en la opinión pública, inhibiendo la posibilidad de presentar una propuesta de reordenamiento económico, de equilibrios, de manera tal que los venezolanos podamos alinearnos en un proyecto de país verosímil y deseable, donde cada uno con su trabajo cuente en un contexto social multinivel.
Hablando de la carga racional y el peso de las emociones en relación al ciudadano-político, los actores que disputan el poder deben ser claros para expresar a la sociedad los escenarios que contribuyen a concretar objetivos en el corto y mediano plazo, por lo menos a nivel electoral, incluida una negociación seria que no se haga de espaldas a la opinión pública, los efectos de la misma y el impacto en las redes sociales. Todos esos aspectos y algunos otros deben tener como objetivo sanear un poco las matrices de opinión que nos dividen, además, adelantar en la consolidación de políticas pro ciudadanas.

Entendiendo que el adversario representa un leviatán, no se puede pretender tragarlo de un solo bocado, de continuar pensando así corren el riesgo de morir atragantados. Es más inteligente cortarlo en trozos más pequeños para digerirlo, enfocar los esfuerzos para sacar al gobierno de su encierro institucional y militar para traerlo a la política donde cada uno con su voto también cuenta.

@doriam_gon

Sofia Torres

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