Opinión
LUCHA FINAL
Opinión

Por: Román Ibarra

@romanibarra

Para: Diario 2001

El título del presente artículo no persigue un afán dramático, o fatalista, ni pretende desanimar a nadie; no obstante, si tiene como finalidad llamar la atención de los ciudadanos en torno a la decisión que supone la escogencia de nuestro destino como nación.

Este 2018 corresponde celebrar las elecciones presidenciales, en un mar de incertidumbre, pues el gobierno con el secuestro que mantiene de todas las instituciones del Estado, puede disponer a su antojo de la fecha que más le convenga para realizarlas, aunque lo normal es que ocurrieran en el mes de diciembre, como siempre ha sido.

Hasta el presente siguen las negociaciones entre gobierno y oposición en República Dominicana para buscar salidas políticas a la crisis, y sin embargo es el gobierno quien sabotea a diario con la intención de torpedear cualquier arreglo decente, con la aviesa intención de ganar tiempo, o desmoralizar a la oposición con insultos y atropellos buscando que sea ésta quien rompa las conversaciones para luego acusarla de antidemocrática.

Pero más allá de las tropelías del gobierno, y de errores cometidos por la oposición, en medio hay una sociedad que se cae a pedazos tragada por la hiperinflación más alta y miserable del mundo.

Nuestros ciudadanos cada día tienen menos esperanzas de resolver sus problemas familiares, y personales, los cuales se agravan con la misma velocidad con la que se acelera el deterioro de las condiciones del país, sin que la mediocridad e indolencia del oficialismo hagan nada por corregir, o abrir paso para que la ayuda internacional pueda paliar nuestra crisis humanitaria de hambre y muerte.

Más del 80% de pobreza general de nuestra población habla muy mal de la calidad del gobierno que está en el poder desde hace casi dos décadas de manera ininterrumpida. 74% de repudio general en su contra, lo certifica, y sin embargo, la oposición no ha sido capaz de capitalizar semejante descrédito y por el contrario se ha venido diluyendo en la comisión de errores que la ciudadanía resiente.

Lo cierto es que los tiempos se acortan, y mientras el gobierno muy probablemente repita a Maduro como su candidato, en la oposición no termina de verse una luz clara que ilumine e indique un camino inequívoco a seguir para enfrentar el prolongado incumplimiento del gobierno y su odio muy claro contra el pueblo de Venezuela, al que ha sometido de manera permanente a la pobreza; persecución; inseguridad; miseria; hambre y muerte.

Varios partidos de la oposición, por cierto los que no participaron en las municipales, aparentemente están de acuerdo en que se celebren elecciones primarias para la selección del candidato, obviando la posibilidad de que el gobierno adelante las elecciones; su inhabilitación arbitraria por parte de la ANC chimba, y el hecho de que quienes aparecen como aspirantes en sus respectivos partidos aparecen con muy poca aceptación en las encuestas. También han aparecido de manera adelantada otras opciones de candidaturas independientes, no consideradas todavía en las mediciones de opinión.

Con esas piezas en juego el tablero de la política venezolana luce bastante confuso, y por ello nosotros en el frente de defensa de la constitución y la democracia (DECODE), aunque también de manera individual y en forma reiterada, hemos propuesto la tesis del consenso para la construcción de una candidatura de unidad nacional que evite confrontaciones inútiles que nos debiliten frente al adversario.

Seguimos insistiendo en salvar al país de las garras del comunismo con un candidato de consenso más allá de los partidos que lidere la transición en paz,  con apego a un pacto de gobernabilidad acompañado por todos. Se puede!

 

Roman Ibarra

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