Opinión
Misión agarre
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Quienes hoy están en el poder en Venezuela, al cual llegaron vendiendo al modelo cubano como el mar de la felicidad y a la revolución como la manera de poner en práctica una gestión económica y social capaz de ofrecerle una mejor calidad de vida al pueblo venezolano, han decepcionado a quienes creyeron en ellos.

Ya nuestro pueblo y el mundo conocen el fracaso de la revolución cubana, al punto de que para muchos cubanos el mar de la felicidad está en Miami, aunque tengan que llegar en balsas o expuestos a los tiburones. En lo político convirtieron a los cubanos en menos libres que nunca; y en lo económico y social, su población ha sufrido las mayores necesidades insatisfechas. En lo económico Cuba sigue siendo un país monoproductor de azúcar; y en lo internacional, después de haber sobrevivido mucho tiempo como un país dependiente de la órbita soviética, ante la realidad de su fracaso, hoy tiene sus esperanzas de sobrevivencia en un acuerdo con los Estados Unidos, cocinado por mucho tiempo de espaldas al pueblo cubano mientras les decían discursos en contra del imperio norteamericano. De tal manera que el mar de la felicidad se mudó para otra parte, y la llamada revolución cubana anti-imperialista sólo fue un discurso para justificar la eternización en el poder de líderes muy parecidos a los caudillos del siglo XIX, disfrazados de luchadores por la justicia social.

En cuanto al caso venezolano, donde el oficialismo presentó a la supuesta revolución como un instrumento para conquistar una mejor calidad de vida para el pueblo, igualmente, se han restringido las libertades al punto de que hay líderes presos por pensar distinto; se ha agravado nuestra condición de país monoproductor de petróleo; la deuda total del país no obstante haber recibido inmensos ingresos en dólares, se ha sextuplicado; la corrupción con impunidad se desarrolla sin obstáculos bajo la sombra del poder; la inseguridad ciudadana ha convertido a los hogares en cárceles;  y la situación de los más necesitados ya es insoportable, especialmente por la escasez de comida, de medicinas y de todo, al lado de que la destrucción de la capacidad adquisitiva de nuestra moneda hace que los ingresos, sobre todo el de los sectores populares  no les alcance para cubrir sus necesidades básicas.

Ante esa situación el pueblo venezolano atendiendo al llamado de la Unidad Democrática, de cambiar el rumbo que lleva el país utilizando para ello la vía democrática que ofrecen las próximas elecciones parlamentarias a celebrarse el 6 de diciembre, ha expresado su apoyo mayoritario y contundente al cambio político en Venezuela, y el gobierno de Maduro en vez de rectificar, o expresar  su arrepentimiento con propósito de enmienda por el daño que su gestión le ha hecho al pueblo y a los intereses nacionales, lo que hace es diseñar una estrategia para intentar quedarse en el poder “como sea” de acuerdo al decir del mismo Presidente.

Y para tratar de lograrlo, sin ningún escrúpulo o consideración humana, deciden aprovechar electoralmente los males que han causado, y en vez de conquistar los votos defendiendo su gestión, implementan un plan para tratar de beneficiarse del hambre y del crecimiento de muchas necesidades que ha causado la actuación de este gobierno, y ofrecerle al pueblo bolsas de comida o artefactos domésticos, entre otras cosas, a cambio de que quienes los reciban voten por los candidatos maduristas, que tienen el compromiso, en caso de salir electos, de ir a la Asamblea Nacional a levantar su  mano para apoyar las políticas que le han causado a la población esta suma de necesidades y sufrimientos que quieren superar votando por el cambio.

Pero, la inteligencia de nuestro pueblo es superior a la de los dirigentes del oficialismo, y por eso saben que se trata de un intento de compra de última hora, para que luego del 6 de diciembre las cosas sigan igual o peor que ahora, y es por eso van a mantener su voto por el cambio político definitivo que comenzará por la Asamblea Nacional.

Nosotros le decimos a ese pueblo, víctima del chantaje de quienes se quieren aprovechar de sus necesidades para seguirlos traicionando, que pongamos en marcha la misión agarre, que consiste en agarrar todo lo que les den, porque esos son bienes que con el permiso del gobierno, son comprados con dinero robado al mismo pueblo venezolano, pero que todos votemos por la Unidad el próximo 6 de diciembre para que aprendan por siempre la lección, de que el venezolano decidió no permitir más humillaciones, ni tampoco que le irrespeten su derecho a votar libremente.

Omar Barboza

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