Opinión
Al Borde de la insignificancia.
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Maduro carece de la posibilidad de decidir sobre el humano dilema, -Ser o no Ser-, porque es un juguete arrastrado por su abulia mental. No es posible entender la revolución desde la cordura y la inteligencia, de allí su complejidad para seres normales. Nadie en sano juicio sabe su rumbo y el de su claque de réprobos reprobados –con perdón del retruécano-y en absoluta minoría compran tiempo para perderlo, su mayor vicio.

Violan Derechos Humanos a la luz del día, meten preso a cuanto opositor les incomoda con un twitter o un discurso, inventan delitos que no lo son ni en el plan Cóndor de Pinochet y empobrecen al pueblo con un plan de ajustes sin control que por neoliberal no lo habría recomendado ni el FMI. La violación a preceptos constitucionales es permanente y flagrante.

No dieron uno, dos, tres Vietnam sino uno, dos o tres golpes de Estado.

Nadie habla bien de él, ni en su partido, ni en la calle, ni sus antiguos aliados externos, muchos de ellos corriéndole a la justicia junto a sus ministros. Es hazmereír de los viajes y las cumbres no solo por cómo se viste o lo que dice, sino por ser un incordio que representa la pobreza. Nadie quiere una fotografía con él.  Se esconde a diario detrás de VTV entre torpezas, habla y no dice nada. No le importa su futuro, porque no lo tiene al menos aquí y siempre le echaran la culpa de este desastre aun cuando el verdadero  autor intelectual es el insepulto.

Es un presidente en pena ligado a delitos porque en su cara los suyos cometen atrocidades y en un país presidencialista el hombre de la silla es culpable así demuestre lo contrario. Está en nuestro ADN culpar al poder de todos los males.

Importaron de Cuba la palabra repudio como máximo insulto al imperio y ahora ellos son los repudiados, todos los tiros por la culata.

Como el Silbón .

Sin amor propio ni ajeno vaga soñando con una invasión gringa que lo ponga en la historia como es, juega con candela sin saber las consecuencias, sus cómplices atizan y amenazan con fusilar presos políticos, soplan los carbones para iniciar una guerra civil entre venezolanos…. Pero no se preocupen, no es época esas cosas que solo hacían los barbaros por no tener conocimiento de nada, eran los salvajes que vivían en el bosque fuera de los muros de las ciudades antiguas.Ellos blablaban y de allí ese vocablo, algo así como el de sus cómplices, el Teniente Trucutú y del Dr. Loco que creen que no cargaran sus culpas y lo venderán antes que el gallo cante.

Difícil ser presidente de un país para rematarlo y terminar siendo nadie ¡Pobre Maduro!. Me usaron o me deje usar? Se preguntará algún día en su Isla dorada.

-Ser o no ser es la cuestión -morir es dormir y tal vez soñar – escribió por allá por el 1600 un tal Shakespeare en su obra Magna Tragica, Hamlet, no sin antes despedir ese capítulo dedicándolo a Ofelia “Graciosa niña, espero que mis defectos no serán olvidados en tus oraciones”.

@mcarrillodeleon

Manuel Carrillo De León

Venezolano observador.
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