Opinión
No tengo sencillo
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Si. Un céntimo de dólar, eso es lo que cuesta llenar el vientre de un vehículo con 90 litros de 91 octanos. Pagué con un billete de 100 bolívares y respondió el bombero: “vaya tranquilo que en este país estamos regalando la gasolina y no tengo cambio”. Vi en tiempo real y a viva voz el estado de distorsión de precios y locura colectiva en que vivimos. Un tanque de esas dimensiones a precios internacionales vale 80 dólares o en su defecto 36 mil maltrechos bolívares a 450 por dólar. Para más señas, faltarían apenas 8 mil para alcanzar la cesta básica. Increíble. En la última Edad de Hielo o Glaciación de Wisconsin, que duro 80 mil años y terminó hace 20 mil, los casquetes polares crecieron y provocaron el enfriamiento global con severa regresión de los mares matando el 80% de la vida, la flora y fauna, atrapadas y enterradas en hielo.

 

Pocos saben que de las diez zonas más afectadas de ese período, una fue la Mérida en nuestros Andes. Pero antes de esa, hubo desde el Pleistoceno hasta Holoceno 20 Glaciaciones adicionales, con los mismos efectos una y otra vez sobre la Tierra y sus especies. El producto de esa vida atrapada y descompuesta por el clima en dos millones de años es la biomasa que hoy llamamos combustibles fósiles: petróleo, carbón y gas natural. El petróleo venezolano se descubrió en 1878, a flor de tierra en la finca “La Alquitrana” en el estado Táchira, donde comenzó la compañía Petrolia que exportaba a EEUU esa brea de piso y vendía kerosene a los pueblos vecinos y Colombia. Por cierto, esa primera compañía quebró. Era de los hermanos Pulido, con Villafañe, Rodríguez, Maldonado y González Bona.

 

Record en quebrar petroleras 

 

Es posible que seamos también el único país que ha quebrado dos petroleras mientras en todo el mundo son potencias paraestatales. PDVSA fue una de las principales petroleras del mundo en la época democrática. Hoy está quebrada. Al ritmo de producción actual, tenemos reservas de crudo para los próximos 230 años apróximadamente. En el primer mundo buscan afanosamente inventar una energía alternativa que por ahora no se ve en el horizonte, pero con el desarrollo tecnológico no queda la menor duda que en 50 años o menos la habrá y es por ello que previendo ese escenario, en los años 80s los economistas de la Escuela de Chicago produjeron una idea genial y no podía ser de otra. Doce de sus profesores emeritus, comenzando por Milton Friedman, recibieron premios Nobel de economía y otros 14 egresados incluyendo a Paul Samuelson, también.

 

La idea consistía en que a los costos de producción de combustibles fósiles había que sumarles un dólar adicional por barril extraído, para destinarlos a la investigación y desarrollo de otros tipos de energía. El concepto “costo marginal de largo plazo” (CMLP), lo recomendó el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, y los países desarrollados lo implementaron en plena crisis de los 80, sin regatear en el costo político. La economía era lo primero, como para Clinton con su frase “es la economía estúpido” en campaña electoral. La receta dejó de ser útil con el boom de los precios y ahora en bajada se vuelve a hablar de ella. Los combustibles fósiles son finitos, esto lo entendieron los grandes después de abusar por años de las industrias con carbón y ahora con combustible y sus gases invernadero, pero ese es otro tema. Si no cambiamos el modelo de producción ya sabemos que van a comer los venezolanos del siglo XXII.

 

Ignorancia criminal 

 

La corrección aquí comenzó con “El Gran viraje” de Carlos Andrés Pérez, elaborado por Miguel Rodríguez y otros importantes expertos. Pero como siempre salieron los pseudo economistas, esos que están en la Asamblea Nacional de ahora, entre otros, a criticar y destruir lo que era lógico y caía de maduro. Lincharon el plan de ajustes macro y microeconómicos por ser recomendación del FMI, entre otras instituciones, y allí comenzó la tragedia que desdibujó el país para convertirlo con saña en esta mal llamada y quebrada patria. El modelo socialista de controles colapsó por obsoleto, tiene al país pasando aceite y hambre, a la gente humilde empobrecida y a ellos derrotados en las encuestas. Pero insisten, lo tragicómico e irónico es que después de tanta mentira con jaleo comunistoide, lo que manda en la calle es la economía de mercado, esa que tanto odian. Para como estamos, solo una política basada en las leyes de la oferta y la demanda, puede corregir este sin fin de desequilibrios, desigualdad y locura de precios. Al final… ¿no es lo que hacen los bachaqueros apadrinados por enchufados?. Todo producto del trabajo en una economía sana, tiene su precio correcto.

Manuel Carrillo De León

Venezolano observador.
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