Opinión
OIGAN AL PAPA FRANCISCO
Opinión

Por: Román Ibarra

@romanibarra

Para: Diario 2001

En su mensaje Urbi et Orbi del domingo de resurrección, el Papa Francisco dedicó unas palabras a nuestro país, que demuestran no sólo su conocimiento de la situación, sino su honda preocupación por la crisis humanitaria que aquí se vive.

En su discurso exhortó al diálogo sincero, y solicitó hallar soluciones con prontitud a una crisis que  cada día adquiere rasgos terminales. Demandó de los líderes de la sociedad una cuota de desprendimiento y sinceridad para resolver el drama que diezma a nuestros compatriotas.

Sabe perfectamente su Santidad que entre nosotros los venezolanos, la mayoría no tiene capacidad económica para proveer sus necesidades, ni la de sus hijos. Hay mucha gente que no tiene como vestir; calzar; comer, ni un techo debajo del cual dormir.

Es un horror que el mundo entero lo sepa, y el gobierno comunista y corrompido que tenemos desde hace casi 20 años, lo niegue, y hasta pretenda descalificar a quienes pedimos ayuda humanitaria para nuestro país.

Cínicos; y mentirosos como son sin dudas, niegan que nuestra gente tenga hambre, y muera prematuramente por falta de medicinas.

El país es un horror en todo sentido: paralizada, y casi destruida la industria petrolera, así como las empresas básicas de Guayana, y todo el aparato productivo. El sector privado forzado y chantajeado trabajando en muchos casos a pérdida; los emprendedores perseguidos, y humillados; los trabajadores proscritos, y engañados por un discurso utilitario y estafador que raya en la comisión de delitos de lesa humanidad.

Otro tanto, igualmente deficiente ocurre en el área de los servicios en actividades fundamentales para el Estado como la salud; transporte; educación, y alimentación. Este es un gobierno que en cualquier medición está más que raspado por mediocre, e improductivo.

Paralelamente a esta crisis terminal generada ex profeso por el gobierno y sus socios del comunismo, y la corrupción internacional, tenemos que acudir obligados, y bajo la violación de la Constitución a unas elecciones sin garantías mínimas que permitan la esperanza de alternabilidad, porque la oposición tampoco fue capaz de promover e inscribir una candidatura de consenso, o por vía de primarias, para enfrentar al gobierno con sentido unitario.

Teníamos que haber ofrecido al país y al mundo ( lo hemos dicho antes), un candidato unitario, y único para denunciar nacional e internacionalmente al gobierno para la consecución de las garantías constitucionales secuestradas, y en consecuencia poder ejercer libremente el derecho a votar, o en su defecto desenmascarar –llegada la hora- al gobierno por su reiterado incumplimiento y violación de la Constitución y las leyes electorales con nuestra renuncia unitaria a participar en la contienda, habida cuenta del desconocimiento internacional a la trampa de Maduro.

Ahora solo queda seguir presionando para que junto a los factores internacionales, podamos forzar el cambio de fecha de las presidenciales, y asegurar la participación de toda la oposición, sin presos políticos, ni inhabilitados; esto es, un nuevo proceso de inscripción, impugnación, legalización de partidos, tiempo para la selección de candidatos, en este caso de la oposición unida, y brindarle al pueblo venezolano la oportunidad de expresarse en libertad.

Una válvula de escape a tanta presión social, económica y política se hace necesaria para conducir esfuerzos que allanen el camino y permitan encontrar salidas a la crisis. El hambre y el dolor de la ciudadanía perdieron la paciencia. La indolencia del gobierno solo conduce a la muerte!

Oigamos pues al Papa Francisco, representante de Dios en la tierra, y pongamos el hombro para que el país salga adelante en paz. Si se puede!

 

Roman Ibarra

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