Opinión
Petronila Gutiérrez
Opinión

Es licenciada en ciencias políticas de Oxford, habiendo sido su tesis Democracia y Subdesarrollo, en vía de publicación por Harvard University. Con ese bagaje regresa al iniciarse la revolución que no comprende incluso aplicando su preparación. En julio del 2015 cuenta con una tesis elogiada por sus profesores titulada Agreements to reinforce, modify or replace weak governements, en la cual se asoman soluciones ante los conflictos. En el partido Alternativa Socialdemócrata se le solicita plantearla al Primer Magistrado y para su sorpresa es recibida por éste al día siguiente, ocasión para señalarle la crisis del Gobierno y del país. El PIB con una caída del -4,0% con el petróleo en $88 por barril, el control de cambios generando escasez de insumos básicos y aumento de la inflación en el 14 en más de 16%. Por supuesto, la recesión prolongable desde el 2014 al 16. Una contracción (2015) de -7,0% y el desempleo escalará al 12,8% llegando hasta el 16,1%(G. Mosquera). Al régimen, además, se le agotaron los recursos, el gasto público creció 100% con la destrucción del salario y del ingreso real, con el empobrecimiento de la gente (A. Guerrero). El Jefe de Estado conviene en que las cifras son espeluznantes, preguntado a Petronila cuál es su propuesta, pues su partido ha informado que tiene una alternativa y como éste es un gobierno de diálogo estamos dispuestos a escucharla. Esa es la ratio de su visita al Palacio.

La sistemática está fundamentada arguye la visitante en tizando que aún sigue un acuerdo con respecto a las reglas del juego político y fines y medios que por ausentes han creado la problemática. Nos referimos a un Consenso Político (CP) que ha de fundamentarse en un vínculo de solidaridad social para resolver contrariedades, priorizando energías a los fines nacionales (Borón). Todo lo contrario se ha hecho, razón para el caos. Prosiga, por favor, complementa el Jefe de Estado, enfasin entenderle. Petronila aduce que nos cuesta negar la identificación de los ideales de la izquierda con el comunismo y a quienes critican la práctica le aplicamos el remoquete de oligarcas (J-F. Revel). Ello sin dudas ha contribuido también al dilema. Un episodio adicional se ha generado al haberse interpretado al voleo cuestionamientos a la representación política y a sus desviaciones, encontrándose como posible recurso la jerarquización de una soberanía que radica en el pueblo. La premisa incuestionable por cierto es la delegación obediencial del poder que radica en las bases a fin del control entre los representados y sus representantes, sine qua non para una democracia legítima. Pero en la realidad se escritura una pretendida democracia participativa, inclusive, con rango constitucional (Art. 4 .), una entelequia engañosa en procura de votantes. Se generó un gatuperio por lo que debía evitarse y no se evitó, pues los que gobiernan no lo hacen obedeciendo al pueblo, quedando el mando en las elites políticas, las cuales antes y después del 2002 dejaron de responder a la comunidad política, transformando al poder en antidemocrático y autofundamentado en la voluntad del gobernante. Por ello un cambio sustancial se impone. 180 grados diría quien le visita.

En nuestra metodología se atribuye utilidad a las elecciones parlamentarias, sin descartar la probabilidad de la situación conflictiva si las gana el Gobierno o la oposición, y en la última hipótesis con más energía, pues preceptos normativos atribuyen a la AN además de la potestad legislativa otras de control al ejecutivo, que de no ejercerse alterarían el Consenso Político Institucional (CPI) que he concebido por donde pasa el incierto destino nacional. Puede Presidente caerse en un régimen atípico o generarse levantamientos populares (Política de Rebelión Popular /PRP/ O. Azocar), pues la capacidad de las masas para oponerse a gobiernos cuando el apoyo popular aminora, a pesar de la represión, no tiene límites. El pueblo suele desplegar heroísmo en breve tiempo. Coincidimos en que las decisiones concertadas son impostergables y que el proceso parlamentario puede alimentar el Consenso Institucional (CPI) propuesto, pero en la medida en que sea limpio y sin abusos por parte del poder público.

La desintegración va acompañada de indiferencia, pasividad y tolerancia, pero la gente con ira, melancolía y tristeza. A ello se agregan los gustos en estos pueblos por el continuismo saboteador del espíritu de los gobernados y de quienes con legítimo derecho aspiran a administrar los destinos públicos. Ante el escenario algunos afirman nos pueden derrocar y /o derrotar y para otros la interrogante es cómo terminará esto, comentándose ser posible que abandonemos. Pudiera quizás repetirse la historia, por lo que conviene mirar hacia atrás. Por ejemplo al defenestramiento del 58 y de mayo del 92.

El Presidente despide a Petronila requiriéndole que hable con la oposición y nos informa. Las puertas del Palacio están abiertas.

Luis Beltran Guerra

Doctor en Derecho, Harvard University. Profesor de Derecho Administrativo - Fundador (Partner) Luis Beltran Guerra
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