Opinión
Primarias: la victoria de debatir
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El éxito cuantitativo y cualitativo de la oposición como un todo en las primarias del domingo 17, debe examinarse atentamente. Está indisolublemente ligado a que se introdujeron elementos de competencia dinámica  entre las fuerzas participantes. Las alineaciones se enfrentaron de forma leal y solidaria, pero también con fiereza, por dos motivos. El primero existencial, pues defendían su importancia numérica dentro del mundo disidente. La otra, porque se evaluaban los resultados de dos estrategias que se enfrentan a partir del 12 de febrero de 2014. Cada uno sabía que tendría que “demostrar su verdad” en la práctica. Y esa medición dejó cosas claras desde el punto de vista de los números, plasmadas en las votaciones que registraron los bloques. Ambos grupos querían saber quien tenía la razón desde el punto de vista de la calle verdadera, en esa turbulenta controversia sobre la salida que puso en ascuas la unidad opositora.

Y quedó claro que tienen mayoría las políticas defendidas por PJ, UNT y AD entre otros. La posición representada por VP hizo un buen papel al ganar 8 candidaturas, pero fue minoritaria. En un juego de competencia-cooperación, que algunos desorientados confunden con intereses no confesables, se logró el objetivo general, aumentar la participación de votantes, porque todos estuvieron compelidos a hacer el máximo esfuerzo. Por eso se señala que la tranquilidad que brinda una tarjeta única desarma la tensión para ese esfuerzo mayor, una epidural que anestesia los partidos de la cintura para abajo. Un refugio para la tranquilidad, una falsa seguridad que colectiviza, diluye el estimulo de cada uno, ya que en comicios  es perentorio que todo el mundo tenga razones personales para movilizar hasta el perro.

La tarjeta única es socialista

La colectivización conduce al fracaso en casi cualquier área de la actividad humana. La tarjeta única es de esos inventos venezolanos geniales, creativos, típicos de un país proclive a buscar pócimas fabulosas, la verdadera patria de Melquiades el Mago. Con frecuencia el amor a la originalidad sustituye estudiar la enseñanza histórica, el saber acumulado, lo experiencia de otras partes. En ningún proceso importante del planeta azul se usó una tarjeta única, porque no abundan sistemas políticos que jueguen a su autodisolución por vía de la novedad. Ya hubo aldabonazos. La dura experiencia defrauda las virtudes taumatúrgicas que se invocaron en su nombre.

La tarjeta única obtiene la más baja votación opositora en elecciones locales y posiblemente batió record sideral de votos nulos en los procesos en los que se aplicó, aunque se dijo que “facilitaría el voto” por la complejidad del tarjetón.

La más alta votación histórica la obtiene la oposición en 2010 cuando gana en las parlamentarias la mayoría absoluta (52%) con las tarjetas de los partidos, si sirve de algo recordarlo y no es un arrebato de nostalgia. Alguien dijo que Venezuela ingresó al siglo XX con la muerte de Gómez y muchos esperaban salir de él cuando se acabe la revolución, pues hace 16 años se devolvió al caudillismo, ahora exacerbado por la debilidad de los partidos. La tarjeta única, pertenece al mismo género de asuntos del retiro de candidaturas de 2005, la recolección firmas que nunca se supo a donde fueron, para la constituyente y la transición imaginaria.

 La salida que no salió. 

Cuenta Solyenitzin que su personaje Ivan Denisovich trabajaba con pasión, denuedo e ingenuidad en construir la cárcel donde lo iban a encerrar. Ojalá los dirigentes aprendan de la experiencia y tengan claro que no se deben emprender iniciativas que no conducen sino a perder tiempo, esfuerzos y vidas. Mejor sería que se hubieran dedicado las energías desde hace 17 meses en organizar las maquinarias y las estrategias para concurrir a las próximas elecciones. El gomecismo disolvió los partidos históricos, liberales y conservadores. A partir de ahí las generaciones del 28 y el 36 inician la labor de Sísifo, fundar primero el PDN, y luego AD, URD, Copei, cuyos ciclos vitales amainaron en 1998 a la irrupción revolucionaria.

El 8 de diciembre de 2013, los debilitados partidos históricos y los nuevos formados desde 1998, se reducen a siglas sin votación. La MUD nació como mesa de diálogo de organizaciones distintas, unas mayores y otras menores, y con una gradación interna que iba desde el G7, los más grandes, hasta otras instancias. Pero ahora impera la República Popular, Igualitaria y Revolucionaria de Mazambia al estilo del socialismo africano, donde todos son iguales sin serlo, fenómeno que crea millones de complejos problemas. Y ruegue a Dios que si no participan con sus tarjetas en las elecciones de 2015 y quedan sin matrícula, el gobierno les permita algún día hacer los trámites para legalizarse de nuevo. En el caso posible de que la oposición triunfe este año, se requiere que quede clara cuál será la estrategia frente al gobierno en una situación explosiva y compleja. No deben reaparecer la anarquía ni el rapidismo y debe imperar la sentatez. Esto no es un juego de emociones.

Carlos Raúl Hernández

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@carlosraulher
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