Opinión
PURA PAJA
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Antes de ser defenestrada por los nuevos dueños de El Universal, Rayma Suprani dibujó una memorable serie de caricaturas sobre el tema de la paja. En ellas, desnudó implacablemente, con ese humor de riguroso negro absoluto que es el suyo, la babosa verborrea con la que el gobierno maneja su inclinación patológica a escamotear la realidad para ofrecer a cambio imposibles promesas siempre postergadas.
No dejé de pensar en la heredera de Leoncio Martínez y

de Pedro León Zapata, mientras escuchaba al presidente Maduro el pasado viernes en la Asamblea Nacional y anteayer martes en el Teresa Carreño. Paja, pura paja, y de la peor calidad porque es paja mil veces reciclada.
Decreta poderes especiales que no necesita para enfrentar la emergencia económica. Ofrece diálogo para irritarnos con sus soliloquios. Disfraza su ineptitud con el infantil argumento de la guerra económica, las conspiraciones imperiales y la mala voluntad de los apátridas. Paja, pura paja.
Presenta nueve motores que sustituirán a los cinco que diseñó el Comandante Chávez y que igual explotarán en período de prueba, aunque con menos ruido, quizás una discreta flatulencia. Juramenta un Consejo Nacional de Economía Productiva cuya misión es encontrar la cuadratura del círculo: ¿cómo aumentar la producción bajo un régimen que desconoce las fuerzas del mercado, que agrede sistemáticamente al empresario más exitoso del país y que tiene como vicepresidente para el área económica al sociólogo Luis Salas? Paja, pura paja.
Este gobierno no tiene remedio. Con él es imposible que podamos revertir el dramático y acelerado proceso de empobrecimiento colectivo que estamos padeciendo. La Asamblea Nacional tiene ante sí el formidable reto de continuar pulseando inteligentemente hasta que pueda plantearse la única salida posible: la cesación del gobierno del presidente Maduro de manera democrática, constitucional, pacífica y electoral.

 

Por Manuel Narvaez

Manuel Narvaez

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