Opinión
Resistencia democrática
Opinión

El ambiente que percibimos en Venezuela durante estos días nos hace recordar nuestro inicio estando muy joven en la lucha política, eran los primeros días del mes de Enero de 1958con la exigencia: democracia sí, dictadura no.

Los gobiernos se legitiman de dos maneras, por la legitimidad de origen que le da el voto popular, y por la legitimidad  en el ejercicio que le da la calidad de su gestión. En el caso del actual gobierno de Venezuela, aunque surgió de unas elecciones y con ello adquirió la legitimidad de origen, en el ejercicio del poder ha desconocido y desconoce esa fuente de legitimidad que es el voto y por tanto afectó gravemente lafuente de su propia legitimidad.Eso ocurre cuando desconoce a la mayoría calificada de la Asamblea Nacional electa por el pueblo; cuando suspende arbitrariamente el Referendo Revocatorio convocado de acuerdo a la Constitución; y cuando suspende, porque le da la gana, las elecciones de Gobernadores previstas constitucionalmente. Es decir, desconoce arbitrariamente la fuente que pudiera alegar como fundamento de su legitimidad de origen.

Y, en cuanto a su legitimidad en el ejercicio, ya casi parece ocioso explicar el rotundo fracaso de la gestión del gobierno de Maduro, al ser responsable de la grave crisis económica que generó en medio de la abundancia de dólares; por la situación social que viven los venezolanos pasando hambre, o muriendo porque no consiguen las medicinas; por su protagonismo en la división de la sociedad venezolana al ubicar a la oposición como apátridas, y al controlar partidistamente las instituciones, con excepción del Poder Legislativo electo por el pueblo,aún cuando el reciente pronunciamiento de la Fiscal General de la República, da la impresión de que sus aliados de antes se empiezan a diferenciar.

Lo que rebasó la paciencia y la vocación pacífica del pueblo venezolano que hoy está en la calle o en cualquier parte luchando por el cambio, fue la pretensión de una Sala Constitucional colonizada por los dueños del poder, de asumir las facultades de la Asamblea Nacional y desconocer la inmunidad que tenemos los parlamentarios para defender sin restricciones los derechos de todos los venezolanos. Surge otra vez la consigna de siempre: democracia sí, dictadura no.

La repuesta del gobierno ante las protestas legítimas que denuncian la verdad del fracaso gubernamental y defienden los valores democráticos, es la represión con la policía, con las fuerzas armadas, y con los colectivos armados, para tratar de atemorizar a un pueblo que ya perdió el miedo aunque no le gusta la violencia, pero sabe que hoy Venezuela necesita el sacrificio de todos para poder pensar en el futuro de nuestros hijos y el progreso del país en libertad.

Los que impulsan desde el gobierno la agresión física y mental al pueblo que protesta contra tantas injusticias, son los que más influencia tienen en las decisiones del oficialismo actual; es decir, la macolla corrupta que es la principal beneficiaria del asalto a los dineros públicos durante la presente gestión, y que prefiere derramar la sangre del pueblo  antes que reconocerle sus razones y sus derechos. Lamentablemente un sector de las fuerzas armadas se está prestando para  eso.

Esa macolla necesita a un gobierno que no pueda impedir la producción y el tráfico de drogas, que es una fuente adicional de ingresos para ellos. Tienen como aliados a todos los cobra vacunas que en complicidad con las autoridades, tienen azotados a los comercios y a los productores que quedan en el país. También forman parte de esa macolla los ladrones de cuello blanco que roban en PDVSA, los que permitieron en el 2012, cuando el barril estaba en 104 dólares, que el déficit fiscal se ubicara en 18,6% del Producto Interno Bruto porque presionaban al gobierno para que gastara como si el barril estuviera en 200 dólares; por eso a finales de los 90 el país producía 3,7 millones de barriles y hoy apenas llega a 2 millones.

El ejemplo que dan los que están en el alto gobierno es interpretado por los delincuentes comunes como una justificación para que con la navaja o la pistola, extorsionen o maten a cualquiera por encargo y huir de la escena del crimen en una moto.

Ante este cuadro, el pueblo acatando el mandato que le impone el Artículo333 de nuestra Constitución en el sentido de que todo ciudadano investido o no de autoridad tiene el deber de colaborar en el restablecimiento de la efectiva vigencia de nuestra Constitución, está y seguirá en la calle, o donde le corresponda luchar ejerciendo su derecho a la resistencia democrática, hasta que se establezca oficialmente un cronograma electoral que le permita legitimar con su voto a los nuevos Gobernadores, a los nuevos Alcaldes y al nuevo Presidente de la República.

barbozaomar@yahoo.com

Omar Barboza

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